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Qué periodismo prefiere Aixa Hevia?

¿Qué periodismo prefiere Aixa Hevia?
La vicepresidenta de la UPEC opta por la prensa de simples recetas
Lunes, septiembre 12, 2016 | Jorge Ángel Pérez

LA HABANA, Cuba.- Estoy casi seguro de que Aixa Hevia, vicepresidenta
primera de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y gacetillera, se
desenvuelve muchísimo mejor hurgando en la enorme gama de rubios de
Clairol que escribiendo un artículo de opinión. Y no creo que sean
tantos los que se atrevan a dudar de esto que apunto, pero si se diera
el caso, convoco entonces a hacer comparación entre lo que ella
“escribe” y su cabello prolijamente coloreado.

Yo, que me siento en ocasiones frente a la pantalla de mi viejo
televisor, la he mirado en la Mesa Redonda cuando revisa las noticias de
Internet para reproducirlas luego y nada más. Supongo que los directivos
del programa conocen bien que lo suyo no es el análisis certero, que la
facundia no está entre sus virtudes. Ya la leí algunas veces, aunque
confieso que esto no sucede con mucha frecuencia; aunque no sea
masoquista he tenido alguna disposición a enfrentar sus textos, pero la
verdadera culpa es suya, y de las muy escasas ocasiones en las que
publica en periódicos y sitios digitales; supongo que debe estar muy
ocupada en sus labores de vicepresidenta…

Aixa ocupa mucho de su tiempo denostando, en lugar de intentar una
escritura adelantada. Es que la suya es realmente deplorable. Pero esta
vez no voy a ponerme a escribir de su sintaxis ni de su prosa enteca ni
de su gracia tan exigua. Ya eso lo hice con otros y en otras ocasiones.
Lo que no consigo entender es cómo alguien que garrapatea cuartillas
pueda dirigir a todos los periodistas oficiales. Invito a quienes ahora
me lean a que visiten algunos trabajos de la “autora”, esos que pueden
encontrar en Cubadebate, en La pupila insomne, y tengo la certeza de que
me darán la razón.

Yo sí que puse mis ojitos en algunos de sus bodrios. Yo leí aquel
textuelo que dedica a las múltiples adulteraciones que sufre el ron que
toman los cubanos de abajo. También me enteré por ella del temido
matrimonio que existe entre el uso de los celulares, la vía pública, y
los accidentes de tránsito. ¡Qué profundidad! ¡Qué de temas esenciales
para la vida cubana! ¡Qué ironía, y no la mía! Esta mujer se supone
construyendo un gran país con esas simplezas en lugar de ocuparse de lo
que realmente importa en el país. Podría insistir en el ron, pero meter
el dedo, intentar explicarse por qué suceden en Cuba tales tropelías. Me
parece justo enfrentar a quienes adulteran los licores, pero después de
hacerlo con quienes adulteran, mienten y destruyen este país.

Lastimoso es que ella dedique tanto esfuerzo a escribir un texto
“antológico”, sobre todo por lo mal escrito y soso, o, para decirlo en
términos de dirección, mal organizado, mal estructurado…, y hasta
inexacto y tonto. En ese bodrio ella intenta hacernos notar, sin que lo
consiga, los equívocos e inexactitudes de un artículo que escribiera un
periodista holguinero, José Ramírez Pantoja, al que acusa de estar
preparando su escapada a Miami, y de paso dedica un ramalazo al uruguayo
Fernando Ravsberg.

Ramírez Pantoja se detuvo en cosas importantes, sin embargo ella cree
que no intentaba poner el dedo en la llaga. Para Aixa Hevia este hombre
concibe cada día su viaje, sin retorno, a Miami. ¿Esta señora es ciega o
solo lo aparenta? Quienes andan procurando la salida son otros…, y como
salen, y como viajan, y como gozan. ¿Acaso no fue eso lo que hizo
Eduardo Mora? ¿Y qué hizo este periodista, quien además era jefe de
información de Cubavisión Internacional? Mora escribió en La pupila
insomne. Mora escribió en Cubadebate. Mora se detuvo en la implantación
de los modelos democráticos en América Latina y en Atilio Borón, y
recordó a Valentina Tereshkova, y escribió sobre las arremetidas del
poder norteamericano al movimiento Occupy Wall Street, y de cierto
terrorismo ante el que no debíamos cerrar los ojos pero lo hacemos, y,
que —gracioso Mora— se fue a Estados Unidos. ¿Pretenderá estudiar in
situ el terrorismo? ¿Qué diría Aixa sobre Mora Basart? ¿Ahora dirá que
era un vasar de hipocresía?

Aixa parece no recordar aquellos días en los que Roberto Zurbano fue
atacado por escribir un texto sobre el racismo en Cuba, y que publicó en
el New York Times. La Jiribilla fue tribuna en esos días para infamar a
Roberto Zurbano. ¿Sería eso estrategia de sus redactores para que
creyeran que nunca se iba a largar?

Aixa debe saber muy bien que el procedimiento más socorrido para
largarse no es el que le achaca al holguinero. Muchos de los que se
fueron a vivir en Miami estuvieron en la Campaña de Alfabetización, en
Girón, en la zafra del setenta, en la guerra de Angola luciendo altos
grados militares, y también están los que escribieron en el Granma.
Entre los que se fueron están también los que tiraron huevos en el
ochenta, los que aplaudieron las UMAP. Muchos de los que ya no están se
mostraron indignados, y hasta golpearon, a quienes se pusieron en contra
del gobierno durante el “Maleconazo”.

Hace muy poco llegó al norte un Andy Arencibia que causó dolores de
cabeza a Juan Carlos Cremata. Aixa parece no recordar siquiera a aquel
periodista que escribió horrores sobre Eduardo Heras León desde las
páginas del Caimán Barbudo, y luego se fue al Cono Sur porque prefirió
conocer al Chile que vino después de Allende. Creo que se llamaba
Roberto Díaz, quien al parecer era aventajado discípulo de Luis Pavón.
Aixa debía recordar… Son tantos los que se fueron, entre ellos muchos
periodistas, y unos cuantos escritores que antes hicieron apologías de
la “revolución cubana”.

Al parecer esta mujer prefiere a los apologistas. Ella prefiere siempre
a los que no tienen dudas, sin reconocer que la duda es importantísima
para conseguir certezas, porque todo el que sabe dudar llega primero a
la verdad, pero ella no está dispuesta a vacilar, ella no cree en la
utilísima duda cartesiana. Esta mujer de pelo blondo no cree en la
prensa que salvaguarda la libertad de elección. Ella opta por la prensa
de simples recetas, por una prensa absolutista, es decir, totalitaria.

Ella prefiere a los apologistas, y por supuesto que no hablo de
Cuadrato, el defensor del cristianismo en el siglo II. Ella, tan
rigorista, preferiría cambiarle una consonante al apelativo de Cuadrato,
poner d donde antes hubo t, para conseguir un Cuadrado perfecto que
pueda hacer las apologías que ella añora para estos días cubanos; aunque
le advierto que aquellos apologistas cristianos no consiguieron que se
creyera al cristianismo como la única filosofía útil.

Aixa debía dejar en paz al periodista holguinero y también a Ravsberg.
Aixa debería ponerse a hurgar en toda la gama de rubios de Clairol, y
quizá encuentra para ella el mejor tono, y quién duda que hasta pueda
conseguir el justo tono de la buena prosa que precisa el periodismo.
¡Ah, y perdonen la cacofonía!

Source: ¿Qué periodismo prefiere Aixa Hevia? | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/que-periodismo-prefiere-aixa-hevia/

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