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Para ser blanco no puedo coger sol

Para ser blanco no puedo coger sol
De tal palo tal astilla. El hijo menor del fallecido comandante Juan
Almeida también reniega de su negritud
Jueves, agosto 11, 2016 | Leonardo Calvo Cardenas

LA HABANA, Cuba.- Hace pocos años en el programa estelar musical
televisivo 23 y M, la presentadora Edith Massola se encontraba, como de
costumbre, rodeada de jóvenes músicos y cantantes. Esa tarde, a su
siniestra, se sentaba Juan Guillermo Almeida, joven cantante de muy poca
afinación y menos simpatía (para más señas uno de los hijos menores del
extinto comandante de la revolución Juan Almeida Bosque). En un momento
de la conversación se le ocurre preguntar a la actriz y presentadora que
cómo llevaban los invitados el asunto del verano, la playa y el sol. Sin
que nadie pudiera imaginarlo, como un fusilazo, “JG”, como él mismo se
hace llamar, aseguró con desenfado y obviamente sin pensar: “para ser
blanco no puedo coger sol”.

Como es de esperar, ante tal tremendismo nadie de los presentes se dio
por enterado y continuó la conversación. Huelga comentar que tal
afirmación resulta fatal para cualquier persona, pero si se trata de un
personaje público, que trabaja especialmente para la juventud y además
es hijo del más alto integrante afrodescendiente de la élite castrista,
el muy infeliz planteamiento se torna aún más deplorable.

Pero como nada sucede por gusto, un fragmento de documental de la
realizadora norteamericana Estela Bravo, reconocida apologeta del
régimen, reproducido en la noche del miércoles en la emisión estelar del
noticiero de la televisión cubana con motivo del noventa cumpleaños de
Fidel Castro, nos trajo la imagen del comandante Almeida elogiando a su
máximo líder y en un acto de proverbial sumisión y nula autoestima
aseguró que “ante Fidel yo no me sentía negro”. Queda la inquietud por
saber de qué color se veía el guerrillero y compositor ante su
comandante en jefe, acaso verde como su uniforme, tal vez rosadito o
blanco como si el “mesías” le irradiara luz para cambiarlo de tono.

Resulta llamativo que una persona como Juan Almeida, quien en una
situación límite, con inminente peligro para la vida, en el combate de
Alegría de Pio, aquel fatídico 5 de diciembre de 1956, después del
desembarco del yate Granma, tuvo el valor de negarse con vehemencia a la
rendición y después por veinte años demostró la enorme modestia de
callar la verdad sobre el hecho, el cual, por cierto, se atribuía a otro
personaje, demostrara tan poco orgullo y tan pobre sentido de identidad.

Reconocer que ante Fidel no se veía “negro” demuestra un enorme complejo
de inferioridad y explica el por qué su vástago asume con tanta
naturalidad que “tiene que ser blanco”.

Estas actitudes de padre e hijo, que obviamente se interrelacionan,
constituyen una muestra de la mentalidad colonizada y subalterna que
prevalece en muchos afrodescendientes, en especial en los ambientes de
poder. No por gusto los siete cubanos negros y mestizos que en este más
de medio siglo, en algún momento, han ascendido a la cumbre de la
nomenclatura castrista, entiéndase Buro Político del partido gobernante
y vicepresidencia del Consejo de Estado (Juan Almeida, Blas Roca,
Esteban Lazo, Pedro Ross, Pedro Sáez, Juan C. Robinson y Salvador
Valdés) nunca han dicho en público una sola palabra sobre la
problemática racial, los traumas y retrasos que en este tema subsisten y
que solo, muy de tarde en tarde, personajes del alto liderazgo “blanco”
se permiten mencionar o aceptar.

¿Dónde estaba el comandante Almeida cuando su líder e ídolo político
sometió a humillaciones racistas al expedicionario afrodescendiente de
la Brigada 2506 Erneido Oliva, que invadió la isla por Playa Girón en
abril de 1961? ¿Dónde estaba el comandante Almeida cuando fueron
represaliados los jóvenes intelectuales y diplomáticos afrodescendientes
que en los primeros lustros de poder castrista se mostraban inquietos y
críticos con las desigualdades reales que se distanciaban del discurso
igualitarista? No se percató nunca el comandante Almeida de la manera en
que su amigo Eusebio Leal, por mucho tiempo súper poderoso historiador
de La Habana y en este momento enfermo y desahuciado, llenó el Centro
histórico de la ciudad de monumentos y homenajes a multiples personajes,
algunos tan ajenos como el líder turco de hace cien años Mustafá Kemal
Atatturk o tan inmotos como Hasecura Suhenague Rocaemon, supuesto
súbdito japonés que pasó por Cuba a principios del siglo XVI, sin que
nunca encontraran un espacio de justo reconocimiento para la grandeza
del primer líder independentista José Antonio Aponte, el amigo y
colaborador de Martí Juan Gualberto Gómez, el excepcional violinista
Claudio J. Domingo Brindis de Salas, el paradigma de la música caribeña
Bob Marley o los líderes políticos y antirracistas, premios Nobel de la
Paz Nelson Mandela y Martin Luther King.

Resulta lacerante ver cómo el comandante Almeida y muchos otros han sido
incapaces de apreciar que antes de Fidel Castro llegar al poder, los
africanos y sus descendientes en Cuba, con su esfuerzo y sacrificio,
crearon parte fundamental de la riqueza de este país, fueron la
vanguardia de las luchas por la independencia, hicieron aportes
trascendentales a la conformación cultural de la nación. Sin embargo lo
más lamentable es notar cuántos cubanos no se han percatado que Fidel
Castro y su revolución privaron a los afrodescendientes de la voz
pública y cívica con la que habían luchado durante muchos años por sus
derechos en muy difíciles condiciones. Porque aunque está claro que el
castrismo no inventó el racismo, que es un problema social histórico en
Cuba, sí suprimió esa voz pública e independiente, que era junto a las
asociaciones fraternales los principales instrumentos para luchar contra
la exclusión y el menosprecio de las víctimas de siempre.

Cuando estrenaron el documental de marras, muchas personas quedaron
indignadas ante el servilismo y la sumisión del comandante Almeida.
Ahora no podemos menos que lamentar la mala elección de los realizadores
del Noticiero Estelar de la Televisión, quienes para enaltecer la imagen
del autócrata en jefe no tienen reparo en humillar a todos los demás
cubanos.

montesinos3788@gmail.com

Source: Para ser blanco no puedo coger sol | Cubanet –
www.cubanet.org/actualidad-destacados/para-ser-blanco-no-puedo-coger-sol/

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