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El poder de Alicia Alonso se extiende al mundo editorial cubano

El poder de Alicia Alonso se extiende al mundo editorial cubano
junio 10, 2016
Martinoticias.com

La edición cubana de la autobiografía del lauredao bailarín Carlos
Acosta podría ser cancelada pues relata la discriminación que sufrió en
el ballet cubano por ser negro.
El libro autobiográfico de Carlos Acosta revela el racismo dentro del
Ballet Nacional de Cuba y en especial de su directora Alicia Alonso,
asegura Cubanet.

La edición cubana de “No way home”, titulada “Sin mirar atrás” publicada
por la editorial Arte y Literatura estuvo antes en el plan de
publicaciones de Unión, la casa editorial de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC) “pero jamás hizo el viaje de la redacción a la
imprenta”.

El escritor cubano Jorge Ángel Pérez asegura que “la ira y el
autoritarismo de Alicia Alonso fueron la causa de tal decisión” pues
Acosta relata “su pobre infancia, su condición de muchacho pobre y
negro” y el racismo de Alicia.

Cubanet asegura que la presentación de la autobiografía prevista para
este Sábado del Libro en la Plaza de Armas está en peligro de ser cancelada.

“La compañía recién fundada por el artista ya conoce la noticia, se les
comunicó que se suspendía la presentación aun cuando el libro ya saliera
de la imprenta, aun cuando el bailarín estaba ya haciendo el viaje a La
Habana. Los organizadores del evento también se enteraron, y por
supuesto que tendrán que dar la cara, aunque nadie sepa a ciencia cierta
las razones que darán para escamotear la verdad.

Lo más probable es que no se mencione a la directora del Ballet Nacional
de Cuba. Nadie va a comunicar a los posibles lectores, que Alicia Alonso
está ofendidísima, con el bailarín negro, negro bailarín preferiría
decir ella, porque pone al descubierto su racismo. Se comentó y se
comenta todavía, que algunas autoridades del Ballet Nacional de Cuba
harían algunas aclaraciones previas a la salida del libro, donde
demostrarían que no existe ningún ápice de racismo en el corazón de la
bailarina y directora, pero al parecer no se pusieron de acuerdo y el
libro no podrá salir ahora, al menos hasta que se haga el desmentido que
limpie la imagen de la Alonso.

“Parecía que este iba a ser un gran sábado del libro, y si los
organizadores no se apuran a decir la verdad, o a rectificar la decisión
que con seguridad ya fue tomada, será grandísimo sobre todo por el
fiasco –de los más grandes que se conozcan en la isla–, y mucho más si
está relacionado con esa Plaza de Armas. Sin dudas, acatar la solicitud
de Alicia es una muestra de racismo, como muchos de aquellos ejemplos de
segregación que salieron de los palacios que circundan a esa plaza; el
de los Capitanes generales y el del Segundo Cabo.

Es increíble que Isabel II, Reina de Inglaterra y mayor representante de
una monarquía que en otros tiempos propiciara la trata de negros,
convierta al bailarín negro, y cubano, en Comendador de la Excelentísima
Orden del Imperio Británico, mientras la gerontocracia de esta isla, que
vio nacer al gran artista, impida que se presente un libro que él mismo
escribiera”.

Un príncipe del ballet podía ser negro

La crítica de ballet cubana, Isis Wirth, escribió en 2007 una reseña a
propósito de la primera edición de “No way home. A Cuban dancer’s story”.

De la lectura de las 319 páginas del libro, Wirth relata: “Su vida es
una especie de cuento de hadas cubano –otra versión del patico feo
convertido en cisne–, pero hacía falta talento para convertirlo en
leyenda: un nacimiento humilde en Los Pinos, la decisión del padre
camionero de que fuese bailarín, su rechazo inicial a ello, el
advenimiento de la vocación y el momento en que “Air Acosta” inició el
vuelo. El libro nos ofrece esa historia detallada, precisa y catártica:
Carlos necesitaba escribir su autobiografía. Era también su manera de
exorcizar vicisitudes –entre ellas, varias tragedias familiares– y los
entuertos que llegan con la fama. El fundamental entre éstos ha sido el
color de su piel. Porque fue Carlos quien demostró que un príncipe del
ballet podía ser negro.

La autora destaca la historia de la invitación del Houston Ballet, justo
cuando Acosta se sentía deprimido en el Ballet Nacional de Cuba, al que
se había incorporado luego de haber sido principal –primer bailarín– en
el English National Ballet.

“Una decisión de Chery (la eminente profesora Ramona de Sáa), sobre la
que Carlos apunta: “en el círculo del ballet, la gente se refiere a ella
como quién salvó la carrera de Carlos Acosta”. Fue en el English
National Ballet donde Ben Stevenson lo vió. En la compañía cubana,
Acosta, ya ganador de dos Grand Prix, el de Lausanne y el de París –los
más prestigiosos–, no fue aceptado sino como “solista”, cuatro
categorías por debajo de la que ostentaba en la agrupación inglesa.
Reponen Edipo Rey, y Carlos ingenuamente espera que le adjudiquen el rol
titular que había hecho célebre a Jorge Esquivel. Pero bailó –es un
decir– el papel del viejo que debe matar a Edipo. Envejecido por el
maquillaje y el vestuario, los demás bailarines lo chiquearon diciéndole
que se parecía a Celia Cruz. Carlos se sintió humillado. Lo peor: sabía
que pasarían muchos años hasta que pudiese bailar Giselle. Entonces,
pensaba, ya sólo podré ser Albrecht con mi corazón y no con la plenitud
de mis piernas. Tres semanas después –mientras tanto, había bailado un
Espectro de la rosa en el que la malla rosada lo hacía lucir como the
Pink Panther–, recibe la carta de Stevenson. Enseguida lo llamó, y una
semana más tarde Stevenson aterrizaba en La Habana”.

Source: El poder de Alicia Alonso se extiende al mundo editorial cubano

www.martinoticias.com/a/carlos-acosta-racismo-alicia-alonso/123832.html

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