Racismo – Cuba – Racism
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Yo no estuve en la plaza este domingo…

Yo no estuve en la plaza este domingo…
Este 1º de Mayo, como cada vez, volví a ser un delincuente
jueves, mayo 5, 2016 | Jorge Ángel Pérez

LA HABANA, Cuba.- “El siudadano refiere que no asistio a la plasa”. Así
fue transcribiendo el policía mi declaración…, y yo espero que, después
de esta advertencia, el lector comprenda mi empeño en preservar su
ortografía. Esa mañana llegué mas tarde al Palacio del Segundo Cabo,
edificio que entonces servía de sede a varias editoriales cubanas
pertenecientes al Instituto Cubano del Libro. Allí trabajaba como
editor. Con solo entrar noté el alboroto. Luego me enteraría del robo.
La secretaria contó solícita: “Se llevaron el libro de Maradona”. Odalys
se refería a un ejemplar de Yo soy el Diego de la gente, que serviría
como base para preparar una edición cubana de las memorias del
futbolista argentino.

Peor resultaría la noticia de que estaban desaparecidos los dos tomos
del diccionario de María Moliner, que la editorial había comprado hacía
muy pocos días, y que tenía tan felices a los editores. El que
representaba la autoridad dejó bien claras sus sospechas. El robo se
produjo, según él, mientras los trabajadores celebraban su día con una
marcha en la Plaza. Creía que los ladrones aprovecharon la efervescencia
revolucionaria para perpetrar la fechoría. Las investigaciones se
iniciaron el 2 de mayo. Y el encargado descubrir al ladrón me preguntó
si había estado celebrando en la Plaza. “¿Qué aporta eso a su
investigación?” Le respondí.

Mi “irreverencia” lo puso de mal humor y volvió a preguntar, y yo volví
a repetirme hasta el cansancio… Por eso terminé en una estación de
policías. El hecho de que no respondiera a su pregunta, y la posibilidad
de que no estuviera en la plaza durante esa jornada, me acercaba al
proceder de un ladrón. Resulta que en la Cuba de los últimos cincuenta y
siete años, el que no asiste al desfile del primer día de Mayo es un
delincuente. Y este 1º de Mayo, como cada vez, volví a ser un delincuente.

Tampoco fui esta vez, y por qué hacerlo si soy un desempleado. La Plaza
es, al menos ese día, un espacio para los “trabajadores” y hace mucho
rato que yo había dejado de estar en la plantilla de la Editorial Arte y
Literatura, en la que trabajé muchos años, hasta que alguien decidiera
convertirla en una empresa ¿socialista? Casi graciosa fue la actitud del
sindicato, cuando me invitaron a que siguiera asociado, incluso tras el
despido. Ese mismo sindicato que bajó la cabeza cuando la dirección del
instituto y de la editorial echó a la calle a muchos de sus editores, me
invitó entonces a seguir junto a ellos.

Resulta que en Cuba, sindicato y administración son términos idénticos,
tanto se parecen que el uno podría convertirse en sustituto del otro, y
hasta en un mismo contexto. El sindicato en Cuba es la síntesis de la
administración, y viceversa, son tan indivisibles que dan vergüenza. Por
eso no estuve allí el domingo, aunque debí estar y mostrar mis
desacuerdos, que son muchos, “tantos que se atropellan”. ¿Acaso podría
mostrar mis desacuerdos sin que recibiera luego represalias? ¿Podía
hacerlo alguien? Quien se atreve puede ser enfrentado por los
enardecidos obreros…, y peor es que tras el castigo no serán
relacionados con los protestantes de Hymarket Square, allá en el Chicago
de 1886.

Unos días antes del desfile se anunciaron las tan cacareadas rebajas de
algunos productos alimenticios, pero nadie se atrevió a demostrar que
tal “rebaja” era una afrenta. No hubo quien protestara por el alza en el
precio de los cigarros, nadie defendió su derecho a morir como le diera
la gana. No tuve noticias de padre alguno que exigiera, durante el
desfile, mejoras en la educación. Ninguno tomó la palabra en esa tribuna
copada por el poder, ni habló de los tantos defectos de la enseñanza en
Cuba. Todos acataron los ditirambos de una prensa oficial que insiste
cada vez en hacer ver que la revolución convirtió los cuarteles en
escuelas, y nadie habla de los antecedentes.

Nadie menciona nunca en la plaza, que antes de 1959, y con la
instauración de la República, muchos cuarteles fueron convertidos en
escuelas, en muchos sitios de la geografía cubana. No tengo noticias
tampoco de que alguien exhibiera una pancarta reclamando mejoras, ahora
mismo, en la educación; avances que aliviaran un bolsillo harto ya de
pagar repasadores. Nunca se mencionó lo ridículo y desventajoso que es
para el futuro de la nación, esa municipalización de la universidad.

En esa Plaza debió mencionarse el deterioro del sistema de salud.
Alguien debió levantar su voz en contra del racismo renovado que vive la
nación cubana. Los homosexuales pudieron unirse para hacer reclamos.
Habría sido tan bueno desmentir la tan presumida igualdad, porque no es
cierta. ¿Cuántos en Cuba podemos hacer vacaciones en Turquía? Yo sé de
Antonio, el hijo de Fidel. ¿Cuántos podemos hacer vacaciones en París?
Yo sé de Antonio, el hijo de Antonio y nieto de Fidel. Y cuando pienso
en ellos me viene a la mente mi pobre sobrina que tiene dos trabajos y
nunca puede venir a visitarme desde Villa Clara.

No todos somos iguales. No todos podemos tener unas vacaciones
elegantes, como esos que antes mencioné. Y pensando en esos dos
Antonios, es decir en el nieto y en el hijo de Fidel, me vienen a la
mente aquellos locos escolásticos del siglo XIV, y pienso en el
entusiasmo que habrían sentido al conocerlos, les habrían venido como
anillo al dedo para probar la ubicuidad que cacareaban, con ellos
habrían podido demostrar su teoría de que todo podía estar en todo el
espacio.

Ellos podían estar en la plaza y a la vez en Bodrum, en París y en Roma,
en la quinta avenida de Nueva York. Lo malo es que no todos tenemos ese
don. Eso lo sabía bien aquel policía. “Si usted no fue a la plaza, usted
puede ser el ladrón”. Aunque pensándolo bien podría montarme en ese
carro de los locos escolásticos del siglo XIV. Y decir usted puede estar
en la plaza y perpetrar a la vez un robo, en el mismo instante, y a unos
cuantos kilómetros de distancia. Usted puede estar en la plaza, y a la
vez robar en cualquier parte. ¿Esa no es acaso la esencia del ladrón?
¿Acaso no roban para estar en otras partes?

Source: Yo no estuve en la plaza este domingo… | Cubanet –
www.cubanet.org/opiniones/yo-no-estuve-en-la-plaza-este-domingo/

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