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Llegó el deshielo EEUU-Cuba a los Derechos Humanos?

¿Llegó el deshielo EEUU-Cuba a los Derechos Humanos?
Los dos países suelen encabezar visiones distintas en el mayor foro
internacional sobre el tema, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Como parte del deshielo, iniciaron un diálogo bilateral al respecto ¿Se
ha acortado la brecha? ¿Es esto posible?
Rolando Cartaya
enero 29, 2016

Desde la creación del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU en
2006 (pero también antes, mientras duró su predecesora, la Comisión de
Derechos Humanos), los intercambios de dardos entre diplomáticos de Cuba
y EE.UU. han sido uno de los lugares comunes de ese foro.

En el año transcurrido desde el deshielo en las relaciones anunciado por
los dos enemigos de la Guerra Fría, las partes acordaron hablar “con
respeto” de todos los temas, aquellos en los que la cooperación es
factible, e incluso otros en los que mantienen profundas diferencias.
Los derechos humanos son uno de estos.

El pasado mes de marzo tuvo lugar en Washington una reunión preliminar
para definir las pautas del futuro diálogo sobre derechos humanos. “Las
diferencias se pusieron en evidencia, pero se demostró que podemos
conversar de una manera civilizada, respetuosa y profesional”, dijo una
funcionaria de la cancillería cubana, Anayansi Rodríguez Camejo,

Rodríguez Camejo es la Representante Permanente de Cuba ante la Oficina
de las Naciones Unidas en Ginebra, donde radica, entre otros organismos
de la organización mundial el Consejo de Derechos Humanos.

Intercambio de dardos

Quienes han seguido durante años las sesiones de este foro, y antes las
de su predecesora, la Comisión de Derechos Humanos, pueden anticipar
como si se tratara de un guión de las escaramuzas entre las delegaciones
de Estados Unidos y Cuba: Washington echa en cara a La Habana falta de
respeto por las libertades civiles y políticas internacionalmente
reconocidas, y Cuba replica cuestionando la autoridad moral de EE.UU.
sobre el tema, criticando problemas internos de su sociedad como casos
de brutalidad policial y racismo, y renovando sus quejas sobre el
embargo y la base de Guantánamo.

¿Ha cambiado eso desde el 17-D? ¿Existen nuevas condiciones para que cambie?

El grupo de estudios Instituto Brookings y la entidad Universal Rights
Group con sede en Ginebra tomaron la temperatura de dicho antagonismo
histórico a lo largo del 2015 .

Tras analizar tres sesiones del CDH en diferentes momentos del año su
conclusión es que lo único que ha cambiado del tradicional
enfrentamiento en este foro multilateral es la energía y la constancia
de los diplomáticos norteamericanos para proseguir la confrontación.

En todos los casos, Cuba cuestionó la autoridad moral de Washington para
criticarla en relación con los derechos humanos, y recurrió a ver la
paja en el ojo ajeno, enumerando problemas de su vecino.

Por ejemplo, en respuesta a una declaración de Estados Unidos en junio
instando a Cuba “a mejorar el respeto por las libertades fundamentales,
liberar a activistas arbitrariamente detenidos, [y] abrir espacio a la
sociedad civil independiente” la delegación cubana acusó a Estados
Unidos de mentir, reprendió a las potencias occidentales por politizar
las labores del Consejo y presentar acusaciones infundadas, y afirmó que
a Cuba “nadie le puede enseñar nada de derechos humanos”.

Un intercambio casi idéntico tuvo lugar en septiembre, cuando Cuba
aprovechó también la ocasión para recabar apoyo a su cruzada contra el
embargo estadounidense.

En bandos opuestos

Los investigadores de Brookings apuntan asimismo a los patrones de voto
y de patrocinio de resoluciones como muestras de que, al menos por
ahora, poco ha cambiado: en 2015, Cuba fue uno de los patrocinadores
principales de 15 resoluciones, todas ellas temáticas (por ejemplo,
sobre la promoción de un orden internacional democrático y equitativo,
sobre los derechos de los campesinos, y sobre la solidaridad
internacional), y la mayoría de ellas se centró en la promoción de los
derechos económicos, sociales y culturales. En marcado contraste, las 11
resoluciones patrocinadas por Estados Unidos estaban dirigidas casi
exclusivamente a graves violaciones de derechos en países específicos
(por ejemplo, en Irán, Sri Lanka y Siria).

Los registros de votación de ambos países muestran asimismo que el
acercamiento bilateral no ha llevado a ninguna convergencia en términos
de sus posiciones respecto a aspectos importantes de los derechos
humanos. De las 15 resoluciones que fueron a votación en 2015, y que
copatrocinaron ya sea Estados Unidos o Cuba, los dos países votaron en
bandos opuestos 13 veces.

El estudio de Brookings señala que la confrontación diplomática de ambos
gobiernos es importante para el Consejo y en parte para el sistema
internacional en general, porque ha sido un importante motor de los
acontecimientos y los resultados en Ginebra. Durante el último medio
siglo, dicen, la principal misión de los diplomáticos de Cuba en la ONU
ha sido servir de contrapeso a Estados Unidos, enfatizando la igualdad
de todas las naciones (por pequeñas que sean) y el principio de “un
estado, un voto”.

Incesante cabildeo

Admiten los autores que los diplomáticos castristas han demostrado ser
muy hábiles en esto, y afirman que hasta hoy la de Cuba sigue siendo uno
de las delegaciones más activas y eficaces en la ONU.

(Entre 1991 y 1994 cubrí para Radio Martí la reunión anual de la
Comisión de Derechos Humanos, y fui testigo del incesante cabildeo de
los enviados castristas, sobre todo con delegados de países pequeños a
los que Cuba podía ofrecer alguna ayuda),

Su empeño en utilizar al organismo para contrarrestar la influencia de
la potencia hegemónica impulsa a su vez gran parte del orden del día del
Consejo, a partir de numerosas iniciativas de Cuba diseñadas para
presentar una visión “alternativa” de los derechos humanos reconocidos
por la Declaración Universal de 1948.

¿Se acortará la brecha?

Pese a las profundas diferencias de ambas partes sobre el tema, los
autores de la evaluación creen que quizás en los próximos años la brecha
se acortará.

Entre las señales para para tal optimismo, citan la firma y ratificación
por La Habana de numerosos tratados y declaraciones de derechos humanos
de la ONU (firmó, pero no ha ratificado los Pactos Internacionales, lo
cual los haría vinculantes o de cumplimiento obligatorio), y su
sometimiento al proceso de Revisión Universal Periódica por sus pares
del Consejo; la decisión de iniciar un diálogo bilateral con EE.UU.
sobre derechos humanos; la promesa de invitar a Cuba al Relator Especial
de la ONU sobre la trata de personas, y la aceptación de una visita de
Peter Maurer presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (la
organización Human Rights Watch acaba de publicar en su informe 2016 que
La Habana no cumplió con una promesa que hizo a Washington de permitir
entrar en sus prisiones al organismo humanitario)

El Instituto Brookings y Universal Rights Group advierten, no obstante,
que sólo cuando tales cambios internos y bilaterales se materialicen se
podrá esperar de manera realista alguna señal de un deshielo entre
Estados Unidos y Cuba en el más importante foro mundial de derechos humanos.

Source: ¿Llegó el deshielo EEUU-Cuba a los Derechos Humanos? –
www.martinoticias.com/content/llego-el-deshielo-eeuu-cuba-a-los-derechos-humanos/114192.html

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