Racismo – Cuba – Racism
Categorías
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for more powerful servers. Thank you.
No Spanish?
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish
Archivos
Comentarios

El ‘derecho de admisión’, nuevo instrumento para distinguir ‘clases’

El ‘derecho de admisión’, nuevo instrumento para distinguir ‘clases’
ANA PAULA DÍAZ | La Habana | 29 Ene 2016 – 9:31 am.

El KingBar Restaurant, un local privado que cerró repentinamente el
pasado 9 de enero luego de que un cliente denunciara supuestas prácticas
discriminatorias hacia gays y personas de raza negra, ha vuelto a abrir
sus puertas al público.

El establecimiento, situado en calle 23 No. 667, entre D y E (interior),
llevaba alrededor de un año funcionando bajo polémica por su “política
de admisión”. Recibió fuertes críticas sobre todo en las redes sociales,
que se agudizaron a partir de junio de 2015.

DIARIO DE CUBA llegó hasta el KingBar para conocer la versión de sus
responsables, pero en un primer momento los trabajadores del local se
negaron a emitir opinión y rechazaron rotundamente las acusaciones.

“La denuncia fue la tapa al pomo; ya ellos venían teniendo problemas con
los clientes, si bien no con los homosexuales, sí con los negros”, dijo
sin embargo una vecina que pidió no ser identificada.

“En varias ocasiones hubo broncas fuera, sobre todo los viernes que eso
se pone caliente. Nosotros hemos tenido que separar personas que salen
fajadas de ahí, la mayoría de las veces con los mismos custodios”, aseguró.

Se venía venir

El 27 de junio de 2015 al dramaturgo Norge Espinosa le fue negado el
acceso al bar. Era la segunda vez.

“Como se dejó ver en la discusión que ocurrió a la entrada del KingBar,
no formamos parte de ese grupo de gays que, al parecer, deben entrar con
los diez CUC de consumo mínimo que nos dijeron allí se exige y, por
supuesto, nuestras ropas informales no coinciden con el patrón de
cliente al que aspiran”, denunciaba Espinosa entonces a través de
internet y medios alternativos.

Al conocerse lo acontecido, un grupo de activistas convocó una “besada
pública” delante del sitio, como señal de protesta. En internet también
circuló una llamada al boicot del lugar, que muchas personas respaldaron.

El caso de Espinosa es uno de los más atención despertó. Sin embargo hay
muchos otros que no se han dado a conocer, aseguró Alberto, gay y
transformista.

“A un joven saxofonista, Luisito, lo botaron porque le dio un beso a un
chiquito”, relató Alberto a DDC. “Estaban bailando y se dieron un beso
porque uno iba a salir a fumar. En ese momento, lo cogieron dos tipos de
seguridad y le dijeron: ‘mira eso no puede pasar'”.

“Él se molestó: ‘¿cómo que eso no puede pasar, si él es mi pareja?’.
Tras su reacción, que fue un poco violenta, salió el dueño y le explicó
lo mismo que le explica a todos, que no es su intención que eso ‘se
convierta en un bar gay únicamente y que hay que mantener los modales
por los demás clientes'”, añadió.

‘Nos reservamos el derecho de admisión’

El KingBar es uno de los locales que en Cuba se reserva el derecho de
admisión. Al no existir en la Isla una ley de protección del consumidor
para todas las empresas o instalaciones, privadas o estatales, cada cual
establece arbitrariamente sus normas.

“Lo de reservarse el derecho de admisión es para hacer que el bar tome
un prestigio y que vengan personas decentes, clientes importantes. Se ha
invertido para eso, para crear una sensación en la ciudad. Y si entre
tus clientes están Mariela Castro, embajadores o alguien de una firma
reconocida, no puedes arriesgarte a que ocurra un escándalo”, justificó
Yanet, quien ha visitado el lugar en varias ocasiones.

Sobre la negación de la entrada a homosexuales añadió: “No pueden
admitir en el bar a las personas que asisten a Las Vegas o al bar de
Humbolt (establecimiento gay que cerró por supuestos problemas de
consumo de droga). Es que ya, físicamente, por la decoración, te das
cuenta que es un lugar con otro nivel. El dueño se encargó de
personalizar el lugar y de elegir quienes pueden entrar”, agregó.

El KingBar no solo ha sido censurado por la presunta discriminación
hacia los gays, sino también por supuestamente rechazar clientes según
el poder adquisitivo.

“Fui con un amigo hace poco y me dijeron que para poderme sentar tenía
que consumir diez CUC. Los tenía pero no con meta de gastarlos, así que
me fui”, contó Rubén.

“Creo que en Cuba los consumidores tenemos que educar a los dueños, es
una pésima estrategia de relaciones públicas. Al final, tenían eso vacío
un viernes a las 10:00 de la noche. Me fui para otro lugar, la pasé
genial y gasté diez CUC, pero de manera espontánea”, dijo.

Prohibir el acceso atendiendo a valoraciones a priori contradice los
artículos 41, 42 y 43 de la Constitución vigente, los cuales señalan que
“todos los ciudadanos gozan de iguales derechos”.

“La discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen
nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad
humana, está proscrita y es sancionada por la ley”, añaden.

Como en muchos otros aspectos de la vida en Cuba, lo planteado en la
Constitución no llega a evidenciarse en la realidad. El surgimiento de
espacios privados genera nuevos retos y arroja más luz sobre fenómenos
que existen aunque muchos quieran negarlos: la discriminación, el
racismo, la diferencia de clases.

Clubes y bares privados asumen constantemente y sin disimulo prácticas
discriminatorias, al impedir el acceso al lugar a las personas que
consideran inadecuadas para sus parámetros.

Es así que porteros bien entrenados niegan la entrada a las personas
vestidas modestamente, o a jóvenes con claro aspecto de estudiante y de
no poder gastar más de cinco CUC en una salida. Por otro lado, le dan
una cálida bienvenida a quienes llegan en autos personales o que visten
ropa o joyas caras.

Reservación y capacidad llena son algunas de las excusas para negar la
entrada. Lo cierto es que algunos locales privados tienen identificado
como público meta a la clase adinerada que se consolida en Cuba,
mientras denigran y humillan al cubano “de a pie”.

La ausencia de una legislación y políticas públicas impiden que se
garanticen el respeto de los derechos constitucionales de los que tanto
se vanagloria el Gobierno.

En un segundo contacto con el KingBar, Anita, una de las trabajadoras,
informó que el local reabrió tras haber arreglado el “malentendido”.

Ni la “besada pública” en protesta ni las críticas habrían conseguido
mayores consecuencias, pues nada garantiza que la reapertura implique un
cambio en la “política de admisión”.

Source: El ‘derecho de admisión’, nuevo instrumento para distinguir
‘clases’ | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1454015368_19815.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *