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La Revista Identidades impacta

La Revista Identidades impacta
Identidades trata temas como la importancia de la democracia y, más
concretamente, de la democracia deliberativa como modelo y herramienta
para profundizar en la democratización de las sociedades
lunes, junio 8, 2015 | Manuel Cuesta Morúa

LA HABANA. Cuba. – La Revista Identidades impacta. Si Islas fue un rico
y denso espacio para colocar a la afrodescendencia cubana en el centro
de una reflexión abandonada durante décadas, Identidades ha hecho algo
mejor para que esa cavilación sobre la invisibilidad racial y étnica
llegue más lejos y con mejor factura. También con agilidad.

En este giro, sus editores pensaron con sutileza y con un enfoque de
interculturalidad que solo encontramos en la fenecida revista
Encuentros, y que no existe en ninguna de las publicaciones periódicas
cubanas de cualquier sesgo.

Islas recogió muy bien un tesoro de ideas sobre los problemas
multidimensionales que afectan a los afrodescendientes cubanos. Pero
tuvo una limitación a mí entender: el padecer un compartimento-estanco
de pensamiento que no garantizaba su éxito y que podía interesar solo a
los lectores afectados y a los especialistas. En un contexto donde
cultural, histórica y políticamente el tema racial se asume en estado de
negación, no resultó estratégico concebir una revista que pretendía
tener alcance con una exclusiva visión monotemática.

Así, la problemática y su problematización no entraba en cerebros
acostumbrados a pensar que el racismo en Cuba era cosa del pasado.
Identidades plantea un enfoque más acertado y curioso. Lo hace asumiendo
un nombre que tiene que ver más con su asunto medular que el nombre
anterior, más ambiguo para captar su esencia. Ahora la cuestión racial
entra más suave, compartiendo otros asuntos y otros problemas. Lo hace
con una organicidad que permite entenderla conectada y atravesando otros
ámbitos de la realidad ya más abiertos a la esfera de lo global. No es
solo sobre Cuba. Es también América Latina, Estados Unidos y esperamos
que un día Europa, Asia y Medio Oriente, donde los problemas del racismo
adquieren otros rasgos, tienen otras honduras y afectan a otras identidades.

La edición número 5 de Identidades es espacialmente variada sin llegar a
ser un número de variedades. La desigualdad racial tratada desde el
entendimiento de la sociedad civil, como muy bien lo hace José Hugo
Fernández. Viene entonces acompañada por el mismo tema de la desigualdad
a través de imágenes, o postales de La Habana, como le llama Juan A.
Madrazo Luna, Coordinador Nacional del Comité Ciudadanos por la
Integración Racial.

Unas breves historias no solo racial sino también de vida de la pobreza,
son captadas en video por la joven editora Surelys Vega Isás y por otro
joven, Eric F. Toledo Acevedo, blanco él. Toledo apuntala las historias
desde su propia experiencia y se combinan en este número con el
contraste imaginativo del dominó, muchas de cuyas piezas mezclan el
negro y el blanco para hacer posible el juego, con la realidad del
racismo en una localidad, Antilla, perteneciente a una de las provincias
en las que el racismo no remite.

Sin abandonar su tema, Identidades se sigue abriendo a otras realidades
importantes. Y quiero detenerme brevemente en una de ellas: la
importancia de la democracia y, más concretamente, de la democracia
deliberativa como modelo y herramienta para profundizar en la
democratización de las sociedades. En este sentido Identidades se
adelanta dentro del debate político. Es la primera publicación cubana
que se atreve a abrir sus páginas a una discusión rara en el mundo, y en
América Latina, no así en Estados Unidos en términos de definición
política y participación ciudadana. Lo hace de la mano de uno de sus más
destacados cultores en Estados Unidos, el profesor Robert Cavalier, de
la universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Pennsylvania, quien
incursiona en sus ventajas para el proceso de debate constitucional que
se está produciendo en Cuba.

A mi modo de ver, Identidades da un paso atrevido y polémico al abrirse
a un asunto que no se ha convertido en tópico todavía y considero
crucial para el futuro democrático de Cuba. Si el problema de la
democracia en nuestro país es estructural y no de déficit, entonces es
mejor empezar no por donde están terminando las democracias deficitarias
globales, sino por donde es mejor empezar: por la profundización y el
replanteo de la democracia misma si es que quiere prevalecer como la
menos mala de las formas posibles de gobernar los asuntos humanos. Ese
replanteo tiene un nombre y se llama democracia deliberativa, traducible
como más implicación ciudadana desde la pluralidad, desde el consenso en
las reglas mínimas del debate y desde la información.

A partir de su experiencia, Fernando Palacio Mogár, uno de los líderes
políticos cubanos que trabaja en el debate constitucional, se acerca
también a la democracia deliberativa en un texto sencillo y de buen
alcance para la ciudadanía.

Identidades prosigue así recorriendo diversos acercamientos a la
temática de la diferencia, con privilegio de la transversalidad
representativa. Lo mismo escribe un intelectual consumado como Armando
Soler, tocando las nostalgias originarias de la inmigración, vívidas con
desgarro, asombro y negación; que una joven sin más bagajes que su
experiencia e incursión social como Eleanor Calvo Martínez quien nos
habla de los recurrentes peligros que corre la sociedad cubana. Hay
hasta alguien que se acerca y se atreve, como la ingeniera Natividad
Soto Kessel, dedicada al arte de la cerámica, a narrar sus inquietudes,
experiencias y estupefacciones sociales.

Hay dos temas notables en esta entrega: el tema de los gay, narrado de
la mejor manera como testimonio de la crudeza sociológica cubana, y el
tema del racismo en otras partes como la recurrencia de sus miserias en
un país como Estados Unidos que se escribe desde la pluma de Bonita Lee
Penn, directora editorial de Soul Pitt Media en Pittsburgh. También
cubre la invisibilidad e invisibilización de la afrodescendencia en un
país de América Latina, que se ha considerado por años como el centro
avanzado de Europa en la región. Esto lo hace muy bien Norberto Pablo
Cirio desde la música afroargentina.

El delicioso tratamiento del tema sigue desde su manifestación en la
música como lo hace Leonardo Calvo Cárdenas, o desde un músico hacia la
sociedad como lo hace David D’Omni.

Y así con el enjundioso tratamiento que hace Kenya C. Dworkin desde la
literatura en un trabajo imprescindible para entender el racismo detrás
de su negación.

El rico repaso sería interminable. Culmino elogiando a la revista por
incluir temas de la actualidad latinoamericana siempre importantes para
que los cubanos nos entendamos desde otras perspectivas y en contraste
con otras realidades. De la mano de Mitchel J. Ovalle, de Colombia y de
la visión de los afrodescendientes en Perú, nos visibilizamos mejor los
cubanos. Sigo dándole las gracias a Identidades.

Source: La Revista Identidades impacta | Cubanet –
http://www.cubanet.org/mas-noticias/la-revista-identidades-impacta/

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