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La Mesa Redonda secuestra a los negros

La Mesa Redonda secuestra a los negros
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 21 Mar 2015 – 1:13 pm.

El espacio de la televisión nacional dedica un programa al tema racial.

La Mesa Redonda trasmitida en la noche de ayer viernes 20 de marzo, bien
puede pasar a la historia como el secuestro público de la realidad de
los negros en Cuba. Bajo el titular: El tema del Racismo será puesto
este viernes sobre la Mesa con la participación de reconocidos
intelectuales cubanos, los allí presentes asumieron “el asunto” desde
una perspectiva bodeguera.

Con la desabrida moderación de Arleen Rodríguez, los “intelectuales”
Heriberto Feraudy, Jesús Guanche (presidente y miembro de la Comisión
Aponte respectivamente), Rodrigo Espino (jefe de investigación del
Instituto Juan Marinello) y José Luis Estrada (jefe de redacción del
periódico Juventud Rebelde), protagonizaron lo que durante 60 minutos
insistirían en llamar “debate”, pero que terminaría siendo un juego
malabar para decidir “cómo llamarían a los negros” sin emplear, según el
consenso de los cinco conjurados, “un lenguaje colonial racista heredado”.

El primer indicio del secuestro, en todo caso la voz del negro cubano y
con ella su realidad, se planteó en la composición misma del panel. Es
decir, en las ausencias del panel. Allí no estuvieron quienes en los
últimos 15 años, para fijar un punto de partida cualquiera, han sido más
que activistas, pensadores y propiciadores de espacios, criterios
polémicos y abundante literatura sobre raza y género. Allí no se
incluyeron, por citar solo tres ejemplos intelectuales, a Tomás
Fernández Robaina, a Víctor Fowler o Roberto Zurbano.

Las pautas que concretaron el secuestro fueron trazadas por Arleen
Rodríguez: llamar a José Luis Estrada “no blanco” significó el toque a
degüello. Pero su guinda al pastel, sin dudas, la aportó con una
advertencia: “aunque el Comité Central del Partido tiene que ser una
representación del pueblo, allí se llega por las condiciones de la
persona”. La fórmula es simple; si los negros cargamos con la peor parte
de la desventaja social acumulada, criterio consensuado por los sentados
en torno a la mesa de ayer, no es difícil concluir que los negros se las
verán negras para acceder a cualquier forma de poder político en pos de
transformar sus realidades socioeconómicas. Es decir; el capítulo
continuará.

La perpetuidad del secuestro llegó de la mano de Heriberto Feraudy,
cuando lamentó que “en Cuba no existe cultura de la denuncia sobre
prácticas racistas”. La indignación del movimiento rapero debió ser
descomunal en tanto su discurso, en casi dos décadas, no solo ha
practicado una “cultura de la denuncia” sobre la discriminación racial,
sino también sobre la violencia de género, la ausencia de libertad de
expresión, la violencia policial y un sinfín de atropellos gubernamentales.

Vender a la Comisión Aponte como paradigma de “activar cátedras y planes
de acciones pedagógicas” para ventilar el tema del racismo fue el clímax
del secuestro. El espacio de pensamiento Shankofa, el activismo de los
gestores de Grupo Uno y La Fabrik, y los espacios teóricos de los
Simposios Internacionales de Hip Hop (ejemplos) fueron pioneros de
verdaderas acciones ciudadanas, desde las comunidades, para visibilizar
el problema negro. Ninguno de estos espacios existe en la actualidad.
Con eficacia, las autoridades gubernamentales se encargaron de su
desarticulación. No pocos textos se han ocupado (y se ocuparán), con
lujo de detalles, a develar los trasfondos y contextos que conllevaron a
la desaparición de espacios públicos en torno a estas acciones cívicas.

El supuesto “diálogo no separado”, en palabras de Arleen Rodríguez,
servido ayer en la Mesa, no merece siquiera ser extendido más allá de
significar la evidencia de que el Estado sí lo controla todo y que no se
permitirá, mientras dure su concepción del mundo, ceder un ápice de su
monopolio sobre los espacios públicos.

Que Díaz Canel “se halla encargado personalmente [narró Feraudy] de
monitorear mensualmente el plan de acciones de la Comisión Aponte, entre
ellas, la inclusión de un programa en los contenidos del Ministerio de
Educación Superior”, es a todas luces indicativo de que no habrá
autonomía de pensamiento crítico.

Aun así, hubo que reconocer el “optimismo”, como refería Arleen
Rodríguez, “y la buena vibra” del conclave. Aunque al final nunca se
supo cómo nos llamarán en lo adelante a los negros, ni cuál será el
precio exigido por los captores. Tal vez esas respuestas hubiesen
llegado a través de las llamadas telefónicas de ciudadanos al programa,
pero que, lamentablemente, se disculpó Rodríguez, “no fue posible por no
saber yo manejar el tiempo”.

Source: La Mesa Redonda secuestra a los negros | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1426939988_13524.html

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