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Son unos negros – Desdichas del racismo cubano

Son unos negros: Desdichas del racismo cubano
Posted on 7 febrero, 2015
Por Carlos Cabrera Pérez

Las imágenes de un grupo de opositores cubanos reclamando libertad y
derechos frente a las oficinas de la Asamblea Nacional (Parlamento) en
La Habana han dejado al descubierto -otra vez- el profundo racismo que
padece Cuba.

Tras 56 años de castrismo, una voz en off de mujer grita: Son unos
negros que antes no tenían derecho a nada, y ahora lo quieren todo. La
señora se refería a 12 activistas del llamado Frente Nacional de
Resistencia Cívica y Desobediencia Civil Orlando Zapata Tamayo que
fueron arrestados en la mañana de este jueves cuando se expresaban
públicamente a favor de la eliminación de la absurda Ley de Peligrosidad.

Más allá de una frase errónea, porque ni antes ni ahora los negros
tenían todo o nada, el comentario revela el profundo desprecio que
siente una parte de los cubanos hacia otros cubanos, igualados solo en
la condición de víctimas del totalitarismo; pero la señora que habla se
cree superior, como si emulara con un concepto nazi.

Poder blanco y excluyente

El castrismo es un poder blanco y excluyente. De hecho, una de las
claves sociológicas de su llegada al poder; fue el profundo rechazo que
un mestizo como el dictador Fulgencio Batista Zaldívar provocaba en la
sacarocracia, las clases medias y la población, en general.

En los años 80, tras comprobar el gobierno que en la estampida del
Mariel huyeron decenas de negros y mestizos, Fidel Castro se esforzó por
aumentar el número de negros y mulatos en los órganos de gobierno.
Aunque se trató de una medida cosmética más que real, porque ninguno de
ellos alcanzó cargos con poder real. Tampoco los blancos, pues el
castrismo siempre fue -es- vertical.

El racismo y otras formas de discriminación por razones políticas,
religiosas y sexuales no son patrimonio del castrismo. El mundo entero
está lleno de racistas e intolerantes y de personas que sufren
marginación, pero sorprende que una revolución que se dijo de los
humildes, por y para los humildes genere ofensas racistas.

El hecho es grave, porque revela un problema añadido en el cerebro de
esa señora y de los que piensan como ella; se puede ser negro, mestizo,
homosexual y lo que se quiera ser, siempre que ante todo se comulgue con
el castrismo.

Terrible dilema para un país mestizo, pobre, emocional y saturado de
discursos vacíos de contenido real sobre la igualdad y la justicia,
difícilmente compatibles con la lapidación moral del disidente, del
diferente o del que respetuosamente -y con criterios- decide apartarse
de la manada que finge júbilo y adhesión inquebrantables.

Una nación enferma

Lamentablemente, Cuba es una nación enferma moralmente, víctima del
monólogo totalitario que –con la aquiescencia mayoritaria de su
población- implantó el castrismo que sigue con su letanía del racismo
norteamericano, pese a que Barack Obama gobierna en su segundo mandato
tras ser electo dos veces democráticamente.

Por eso, me pareció también un acontecimiento destacable que en las
audiencias celebradas esta semana en el Senado y la Cámara de
Representates de Estados Unidos, la mayoría de los testimonios de
disidentes y representantes de la sociedad civil viviera de
protagonistas negros y mestizos, recordando que ellos son la parte más
sufrida y doblemente pisoteada de la sociedad que vio pasar la oleada
engañosamente redentora del castrismo.

El más reciente Censo de Población y Viviendas confirmó que negros y
mestizos son los cubanos más pobres, un problema difícil de resolver
para el postcastrismo. La Cuba del futuro también tendrá que dedicar
esfuerzos para socorrer a una población envejecida, a enfermos crónicos,
incluidos alcohólicos y drogadictos, y a las numerosas familias
monoparentales femeninas con hombres/padres ausentes en tres generaciones.

Ya sabemos que algunos pensarán que solo ha sido la expresión
desafortunada de una señora frente a un grupo de paisanos suyos que
reclaman derechos democráticos para todos los cubanos, incluida la
propia mujer que insulta.

Pero -ojalá fuera un grito aislado- es la constatación de los efectos
perversos de un discurso político larvado en más de medio siglo, que ha
buscado convertir a la mayoría de los ciudadanos en soldados con
obediencia debida y ha criminalizado la discrepancia en cualquier tema,
tildando de enemigo o, peor aún, de agente del enemigo (de la CIA o de
la USAID), a los que defienden una Cuba en la quepamos todos, aunque
pensemos diferente.

Son unos negros, dijo la insultadora. Son unos cubanos, señora, unos
cubanos iguales que usted, aunque ahora o tal vez nunca los llegue a ver
como sus hermanos.

Source: Son unos negros: Desdichas del racismo cubano | Café Fuerte –
http://cafefuerte.com/cuba/22136-son-unos-negros-desdichas-del-racismo-cubano/

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