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La discriminación racial en la cultura cubana

La discriminación racial en la cultura cubana
[24-02-2015 15:56:37]
Victor Manuel Domínguez García

(www.miscelaneasdecuba.net).- Si la discriminación racial está recogida
por la Unesco y otros mecanismos sobre Derechos Humanos de la Asamblea
General de Naciones Unidas, como todo acto de discriminación,
distinción, preferencias o restricciones, en la Cuba supuestamente
revolucionaria y justa siempre ha existido este flagelo.
Si bien desde sus inicios el 1ro. de Enero de 1959, se crearon espacios
vinculantes de todos los estratos sociales del país, transcurridos
apenas cinco años, (con el pretexto del acoso externo e interno a que se
hallaba sometida la nación), se aplicaron medidas extremas que
erradicaron o condicionaron el derecho a las libertades individuales y
colectivas de los cubanos.

Y fue dentro del sector cultural donde alcanzaron mayor incidencia estos
actos represivos, humillantes, marginadores y discriminatorios contra
parte de la ciudadanía categorizada como desafectas, ya fuera por la
vocación religiosa, la tendencia política, el color de la piel o la
orientación sexual de las personas.

Desde la prohibición del documental P.M. (1961) por presentar “sólo
negros bailando”, y ofrecer una pintura parcial de la vida nocturna
habanera, que empobrece, desfigura y desvirtúa la actitud del pueblo
(…), según la Comisión de Estudios y Clasificación de Películas, el tema
racial se convirtió en tabú.

Cuatro años después, los más de 36 libros de todos los géneros escritos
y publicados entre 1960-1965 por intelectuales negros en la editorial
El Puente, también fueron eliminados del acervo cultural de la nación,
según recogió Alberto Abreu Arcia en su libro Los juegos de la escritura
o la R (e) escritura de la historia, que alcanzara el Premio Casa de las
Américas en el año 2007.

El cierre de la editorial y las represalias contra sus integrantes,
acusados de propagar la homosexualidad, el Black Power, de publicar a
exiliados y tener relaciones con extranjeros, demostró la desigualdad de
oportunidades entre blancos y negros en el país. Este acto resultó el
principio del fin no sólo del idílico modelo igualitario, sino también
de invaluables aportes a la cubanidad.

De ahí en adelante, afirma el ensayista Roberto Zurbano, los
intelectuales nucleados alrededor de El Puente, integran “ese capítulo
perdido de la historia de la literatura cubana en el período
revolucionario que nuestros grandes textos críticos e historiográficos,
silencian con la mayor tranquilidad”.

Pero no sólo El Puente fue objeto de una demolición racial. Los temas
relacionados con las religiones y cultos de origen africano, también
quedaron excluidos por muchos años del arte y la literatura nacional, de
acuerdo con una ley aprobada en el Primer Congreso de Educación y
Cultura en 1971.

En la actualidad, para la gran mayoría el tema racial sólo se mueve en
los foros mediáticos hacia el exterior, las revistas especializadas y
los encuentros para hablar sobre lo mismo en el interior. Nada nuevo,
ningún avance, algo que saque de la academia a la calle el debate sobre
el tema racial sucede aquí.

El proyecto cultural Color Cubano, creado por la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba (UNEAC) para dar seguimiento a los actos
discriminatorios en el sector, no cumplió sus propósitos en diez años de
gestión. Igual resultado tendrá la recién creada Comisión cubana contra
la Discriminación Racial.

Por otra parte, el documental Razas, realizado por Iván Corbalán para el
Instituto Superior de Arte (ISA), si bien demuestra que existe la
discriminación, se queda en la sala oscura de la UNEAC. Las opiniones
sobre el tema expresadas en el documental por etnólogos, africanistas,
artistas, escritores y funcionarios, se apagaron al unísono con el
proyector.

De poco sirve que la Casa de las Américas presente libros sobre la
problemática racial en Cuba, si no se pone al alcance de todos los
marginados por el color de su piel. Tampoco contrarresta la
discriminación que se continúe paseando por la Ruta del Esclavo en los
mapas y jardines de la casona del Vedado donde radica la Fundación
Fernando Ortiz.

Por todo esto y mucho más, ya es tiempo de que en Cuba se sienten a la
mesa de la integración las sombras de los dos abuelos, el blanco y el
negro, en igualdad de condiciones, fundidos a partes iguales -no sólo
en revistas, pancartas o festivales folklóricos-, en el rostro mestizo
de la nación.

Source: La discriminación racial en la cultura cubana – Misceláneas de
Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54ec91253a682e18d463cd85#.VO270vnF9HE

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