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Negros y mestizos – ausentes en los negocios privados habaneros

Negros y mestizos: ausentes en los negocios privados habaneros
La mayor parte de los negros o mestizos que tienen licencia para ejercer
por cuenta propia, trabajan doce horas rellenando fosforeras, reparando
zapatos o en el portal de su casa abren un timbiriche sin grandes
pretensiones, intentando ganar 200 o 300 pesos diarios.
Iván García Quintero
septiembre 07, 2014

Al igual que en la mayoría de los negocios boyantes en Cuba, los
propietarios de Leyenda Habana, elegante paladar de El Cerro rodeada de
cuarterías, son blancos. Dos millas al este de Pequeña Habana, en el
distrito pobre y mayoritariamente negro de San Leopoldo, el restaurante
La Guarida, ícono de la gastronomía privada y donde han cenado
congresistas estadounidenses y la Reina de España, el dueño también es
blanco. Y si no lo han cambiado, el cocinero era de la raza negra.

Les invito a visitar bares de glamour como El Encuentro, en Línea y L,
Vedado; Shangrilá, en el municipio Playa o El Slopy’s en Víbora Park,
muy cerca de La Palma, céntrico cruce de avenidas en Arroyo Naranjo.

Además de confortables y con servicios eficientes, un denominador común
es que sus dueños son blancos. Los negros trabajan en la cocina o, si es
muy calificado y tiene buena presencia, despachan daiquirí y mojitos
detrás de la barra. Las meseras suelen ser blancas, jóvenes de bellos
rostros y cuerpos espectaculares. Si acaso, mulatas claras, muchachas
que se gastan un dineral en desrizarse el cabello y tenerlo lacio,
similar al de muchas mujeres blancas.

También son blancos los propietarios de las residencias de alquiler con
piscina o de lujosos apartamentos. O los dueños de las flotas de autos y
jeeps estadounidenses de los años 40 o 50, adaptados con modernos
motores de diesel, usados como taxis particulares en La Habana. Ignacio,
de piel blanca bronceada, es propietario de seis automóviles y tres
jeeps marca Willy, fabricados hace seis décadas en los talleres de
Detroit. En cada jornada factura 600 cuc.

“Una parte del dinero lo invierto en combustible y en darle
mantenimiento a los autos. Obtengo beneficios jugosos, pero mi negocio
está en un limbo jurídico al no estar contemplado en las normas del
trabajo por cuenta propia. Por ahora el gobierno nos deja hacer”, señala
mientras bebe despacio una cerveza alemana.

Cuando usted le pregunta por qué en los negocios particulares más
prósperos, el 90% de sus dueños son blancos, responde: “Por varios
factores, que van desde el racismo sutil o abierto de muchos dueños de
negocios, hasta la realidad económica, pues los negros cubanos son los
que peor viven y reciben menos remesas familiares”.

Carlos, sociólogo, considera que no toda la culpa de que negros y
mestizos no ocupen lugares prominentes en los negocios privados se le
puede achacar al régimen de Fidel Castro. “La historia viene de atrás.
Cuando en 1886 se abolió la esclavitud en Cuba, los negros y mestizos
partieron en desventaja. No poseían propiedades, conocimientos ni dinero
para invertir en negocios. Pasaron de esclavos a trabajadores
asalariados. El prestigio y una mejor posición social lo obtuvieron en
el deporte, la música y los oficios”.

Según el sociólogo, “la revolución involucró a los negros en el proceso,
vistiéndolos de verde olivo y llevándolos a arriesgar el pellejo en
guerras africanas. Pero en los puestos claves de la economía, la
política o los medios audiovisuales, se mantuvo una evidente supremacía
blanca”.

Para Orestes, economista, “no se puede perder de vista el detalle de que
el 80% de los cubanos que han progresado en el exilio son blancos. La
primera ola de emigrantes a la Florida era blanca e instruida, casi
todos empresarios con capital. Y los que se fueron sin dinero, gracias a
sus conocimientos y laboriosidad se abrieron paso y triunfaron en la
sociedad estadounidense”.

Y aclara que en las siguientes oleadas, en 1965, 1980 y 1994 ya había un
porcentaje más amplio de negros y mestizos, pero estaban mal preparados
y en Estados Unidos trabajaron en los oficios peor remunerados. “Por
tanto, giran menos dinero a sus parientes pobres en Cuba”, señala el
economista.

La situación pudiera cambiar. Ahora mismo, decenas de deportistas,
mulatos y negros, juegan en el extranjero y algunos ganan salarios de
seis ceros. Aunque José Dariel Abreu, que juega en las Medias Blanca de
Chicago y devenga 68 millones de dólares por siete años, en teoría no
puede invertir un centavo en Cuba, debido a las leyes del embargo, de
una u otra forma, miles de dólares llegan a sus familiares en la isla y
éstos pueden abrir pequeñas empresas en sus provincias.

Pese a que la mayoría de los propietarios de los actuales negocios
boyantes en la capital son blancos, cantantes de reguetón, jazzistas,
músicos y profesionales negros que viven a caballo entre Cuba, Estados
Unidos y Europa, han abierto negocios o le han facilitado capital a sus
familiares.

El reguetonero Alexander, el escritor Leonardo Padura o la voleibolista
Mireya Luis, entre otros, han montado bares, paladares y café privados
con parte de sus ganancias en moneda dura. Pero son los menos. La mayor
parte de los negros o mestizos que tienen licencia para ejercer por
cuenta propia, trabajan doce horas rellenando fosforeras, reparando
zapatos o en el portal de su casa abren un timbiriche sin grandes
pretensiones, intentando ganar 200 o 300 pesos diarios.

Casi siempre la competencia de las personas blancas con bolsillos
amplios devora a los cuentapropistas negros o mulatos. Leonardo, de la
raza negra residente en La Víbora, en 2010 montó en el jardín de su casa
un tenderete chapucero de chapas metálicas pintadas de ocre. “Las cosas
iban bien. Hasta que en la esquina de la casa, el pariente de un general
abrió una cafetería moderna y bien surtida. Desde entonces, mis
ganancias han caído en picada. Estoy pensando en cerrar”, dice. El dueño
y los empleados del negocio que le hace competencia a Leonardo son blancos.

Aunque en este caso, la ventaja no la obtienen por el color de su piel.
Si no porque en Cuba, si además de tener dinero, tienes un pariente con
galones de general, se te abren muchas puertas. Incluso aquéllas que
suelen estar cerradas.

Source: Negros y mestizos: ausentes en los negocios privados habaneros –
http://www.martinoticias.com/content/cuba-negocios-negros-mestizos-economia-/74392.html

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