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Dividir para vencer y confundir para detener

Dividir para vencer y confundir para detener
JUEVES, 17 DE JULIO DE 2014 12:33 ESCRITO POR JUAN GONZALEZ FEBLES

Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) El único en Cuba que desde el
poder del estado persiguió homosexuales o condenó opciones de vida,
sexuales y de todo tipo, fue el líder histórico del desastre nacional.

Como dijera el generalísimo Máximo Gómez en memorable ocasión: “…el
cubano si no llega, se pasa”. Entonces, nos pasamos.

En estos instantes hemos transitado desde la homofobia hasta la
heterofobia. Desde el arribo de la administración raulista, ser
homosexual devino en un mérito y como dijera el Generalísimo, en eso nos
pasamos. Lo peor es que hasta la oposición al régimen militar, comenzó a
bailar con esa tonada.

La inteligencia militar castrista, -raulista para ser más exactos- ha
encontrado un comodín perfecto. Para sus agentes de influencia y tontos
útiles y por su mandato, dejó de ser esencial que el pueblo cubano no
elija a su presidente desde hace 66 largos años. También, que se vive
bajo una dictadura militar totalitaria que ejerce un control enajenante
y totalizador sobre la vida nacional.

Han conseguido desplazar opciones y recurrencias de las sociedades
desarrolladas europeas a nuestro medio. Entonces parece ser más
importante desgastarse en priorizar cuotas de mujeres, homosexuales,
negros, etc., que en la eficiencia probada de organizaciones y líderes
en un medio como lo es, la sociedad civil contestataria cubana.

En alguna ocasión me referí y cité testimonios de valía para ello de que
en el seno de la oposición interna cubana nunca hubo ni hay racismo.
Tampoco discriminación alguna por razones de género u opción sexual.
Mucho antes que los racistas de Birán se ocuparan de oscurecer un tanto
los niveles superiores y medios del gobernante Partido Comunista, donde
más negros, mestizos y mujeres ocuparon y ocupan posiciones relevantes,
fue en el seno de la oposición interna pacífica y la prensa
independiente cubana.

Entonces, ¿a quién sirve imponer o demandar cuotas poco razonables en el
único lugar en que esto nunca fue ni es un problema?

Por otra parte, es perfectamente posible que por razones disímiles,
donde sobran mujeres, falten negros, y viceversa. ¿Quiere esto decir que
por ello hay discriminación de algún tipo? Por supuesto que no.

Cuando se peleaba contra el colonialismo español, durante el siglo XIX,
el sueño de aquellos mambises fue que en la república cubana por venir,
ningún cubano subiera a un cadalso por su actuar, opción y opinión
política. Entre una y otra arbitrariedad, hubo algún que otro asesinato
político o excesos de las fuerzas del orden, algún gobierno dictatorial
transitorio mató, pero con sus altas y sus bajas el sueño se cumplió
hasta el nefasto 1959. Desde este momento, la banda armada triunfante
restableció los cadalsos y el poder del estado volvió a matar cubanos en
Cuba, por razones de índole política.

He escuchado y resistido el impulso de reír ante el anuncio de que el
régimen militar amenazó de muerte a ciertos periodistas. Es raro, no
acostumbran a amenazar o avisar a quienes matarán, salvo alguna que otra
honrosa excepción. No amenazaron de muerte a Laura Pollán, a Zapata
Tamayo o a Walfrido, el villareño que murió a partir de los golpes
sufridos a manos de la llamada Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
Cuando los autócratas investidos del poder de vida o muerte lo deciden,
alguien muere. Hasta donde sé, no es propio de la policía Seguridad del
Estado suscribir crónicas sobre muertes anunciadas. Amenazan con cárcel
y otras muchas ofertas de su inventario de terror, pero cuando de matar
se trata, lo hacen sin previo aviso.

Entonces, que quede el alerta sobre que la prioridad de Cuba es salir de
la dictadura militar totalitaria que sufrimos. Una vez en democracia y
en disfrute pleno de un estado de derecho, nos ocuparemos de los
tulipanes de Amsterdam o de las piedras legendarias de Estocolmo.

No podemos permitirnos que se establezca tal talibanismo de la igualdad
que raya en lo ridículo. No se debe aceptar o imponer el éxito de
alguien por ser mujer o por ser hombre. Es ofensivo que alguien pretenda
que el éxito del Sr. Presidente Obama reside en que es negro, que el
éxito de Nureyev reside en ser homosexual, que el éxito y celebridad de
Madame Curie resida en que fue una mujer o que el de Picasso resida en
haber sido un obseso sexual.

Los hombres no son mejores que las mujeres y las mujeres no son mejores
que los hombres. Son diferentes y se complementan: esta es la esencia de
la igualdad. Entonces, que las mujeres sean las madres y las compañeras
de los hombres y los hombres, los padres y los compañeros de las
mujeres. Que las dos mitades de la humanidad se unan en los limbos
celestiales del amor que se crean y que actúen en concierto armónico sin
exclusión.

Así, que viva la diferencia, pero sin cuotas ni promociones que diluyan
en tonterías el objetivo central: poner fin a la dictadura y restablecer
la democracia. Detrás del talibanismo de las cuotas, está la
inteligencia militar castrista y con ella, la pandilla adinerada de
traidores que desde las sombras, los lobbys y los salones la impone.
Basta ya con dividir para vencer y confundir para detener.

Para Cuba actualidad: j.gonzalez.febles@gmail.com

Source: Dividir para vencer y confundir para detener | Cuba noticias
actualidad.Periodismo independiente. –
http://www.primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/11087-dividir-para-vencer-y-confundir-para-detener.html

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