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Nuestros periodistas oficiales piden transparencia…, ¿sin límites?

Nuestros periodistas oficiales piden transparencia…, ¿sin límites?
YUSIMÍ RODRÍGUEZ LÓPEZ | La Habana | 1 Mayo 2014 – 9:10 am.
“Transparencia es expresar ideas con sensatez, agudeza, ingenio, y en la oportunidad precisa. Afianzar criterios a partir de socializar la información requerida por la población.

“Ofenden la inteligencia humana quienes insisten en remar a contracorriente de ese concepto, solo porque consideran tener una patente para encerrar en una caja de caudales explicaciones o datos de interés público…”.

Estas líneas no causarían asombro si las leyéramos en la prensa independiente cubana, pero cuando encabezan un artículo publicado en nuestra prensa oficial, nada menos que en la edición del periódico Granma correspondiente al viernes 25 de abril, despiertan el deseo de llegar al final del texto y hasta una dosis de esperanza en el periodismo oficial.

El artículo en cuestión, firmado por Alfonso Nianceno, se titula “Transparencia”, y es justamente eso lo que demanda de funcionarios y directores de empresa en nuestro país. Aún cuando la frase “la oportunidad precisa” hace que nos preguntemos quién decide cuál es esa oportunidad, no deja de resultar alentador el hecho de que un periodista oficial cuestione la falta de transparencia de quienes ocupan puestos de alta responsabilidad.

No se trata de un cuestionamiento a la falta de libertad de prensa; semejante argumento no verá la luz en nuestra prensa oficial, aún cuando sea el de muchos periodistas oficiales. Para cuestionar la libertad de prensa en Cuba habría que cuestionar la propia Constitución de la República, según la cuál, esta libertad está garantizada dentro de los fines de la sociedad socialista, y como dejó claro el periodista José Alejandro durante el último Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, “un periodista es un constructor del socialismo”.

Pero incluso un constructor del socialismo es capaz de exigir el derecho del pueblo a acceder a la información. Nianceno critica las dilaciones, critica a funcionarios que desconocen lo que se les pregunta o simplemente temen perder sus cargos, y a aquellos que justo cuando van a decir algo de interés, sueltan la coletilla de “mira, esto no es para ser publicado”.

El autor ve en la demora de estos funcionarios a la hora de transmitir una información, el peligro de alentar a los interesados a buscar en fuentes foráneas. ¿Pero considerará lícito Nianceno pedir transparencia también al Partido, o solo a funcionarios y directores de empresa?

Raúl Castro: ‘es tiempo de intercambiar; opinar; discrepar’

Cuando trabajé en el semanario Tribuna de La Habana como traductora de la página web, escribí un artículo sobre el racismo en Cuba. Aunque el texto en principio fue aprobado por el director y la subdirectora del periódico, y hasta me tomaron la foto que acompañaría el texto en la página de opinión, el artículo nunca fue publicado. La explicación que recibí fue que el Partido no lo consideraba oportuno. Antes, una colega había escrito un artículo sobre el problema del transporte público (vivíamos aún la era de los “camellos”, previa a la actual de “los P”, que nos parece dorada cuando la comparamos con aquella). ¿Estarían esos temas dentro de los proyectos y estrategias “perseguidos por nuestros enemigos jurados, para hacerlos fracasar”, como plantea Nianceno en su “Transparencia”? ¿Serían de aquellos que “en las condiciones de Cuba es lógico preservar”?

Han transcurrido nueve años desde entonces. El problema del transporte, como en el cuento de Augusto Monterroso, sigue ahí. En cuanto al tema del racismo, más que oportuno, ahora resulta inevitable. Al Partido, o sea al Gobierno, no le ha quedado más alternativa que reconocer la existencia de racismo en la Cuba socialista. El asunto se trata a regañadientes en los medios oficiales, pero hay otros temas de los que nos enteramos a través de la antena o de amigos que vienen del extranjero, de las memorias flash, de los correos electrónicos y de la internet, a la que empieza a acceder un número cada vez mayor (aunque aún insuficiente) de personas.

Puede que estas vías alternativas no digan toda la verdad, pero al menos dicen, mientras nuestra prensa oficial calla. Así, nos enteramos de las fugas de médicos y deportistas (aunque ya la prensa deportiva oficial ha empezado a admitir y hasta a analizar el porqué de las deserciones de los atletas), y de la represión contra opositores y disidentes.

Sin embargo, si alguien pretende responsabilizar al Gobierno por la falta de transparencia en la información proporcionada, se equivoca. Nianceno deja claro que “a pesar de que la dirección de la Revolución insiste en la necesidad de abordar con transparencia los problemas cotidianos que afectan a todos, algunos pretenden administrar la información a su libre albedrío…”.

Al leer esto, solo es posible deducir que nuestros periodistas no hablan de las fugas del personal de salud en el extranjero, ni de la represión contra opositores y disidentes, porque no les importa, no consideran esos problemas dentro de “los cotidianos que afectan a todos”. ¿Qué sucedería si algún periodista decidiera sensibilizarse y tratar estos asuntos con transparencia en la prensa oficial?

Aunque la lectura de un artículo como “Transparencia” resulte alentadora, es un efecto efímero. Siempre quedará algo turbio en una transparencia exigida solo a funcionarios y directores de empresa. Basta media hora de navegación por la prensa alternativa sobre Cuba, o un vistazo a la antena (antes de que sea confiscada, con la correspondiente multa) para percatarse de que no son solo los funcionarios y directores de empresa quienes deben empezar a ser transparentes. Hay un enorme vacío entre la realidad cubana que describe la prensa (la misma que exige transparencia, de la que forma parte Alfonso Nianceno), y la que vive el país.

Pero en algo coincido con este periodista: “Es tiempo de intercambiar; opinar; discrepar…” El propio Raúl Castro planteó durante el homenaje a Nelson Mandela, el 10 de diciembre de 2013, en Sudáfrica, que “el diálogo y la cooperación son el camino para la solución de las diferencias y la convivencia civilizada de quienes piensan distinto”. Fue apenas una coincidencia que en esa misma fecha, el equipo de Estado de SATS estuviese siendo víctima de la represión. Lo importante es que nuestro Presidente ve el diálogo como el camino para solucionar las diferencias, y que la dirección de la Revolución cree en la necesidad de abordar los problemas cotidianos que afectan a todos, con transparencia.

Ahora, solo falta que lo demuestren.

Source: Nuestros periodistas oficiales piden transparencia…, ¿sin límites? | Diario de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cultura/1398928229_8389.html

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