Racismo – Cuba – Racism
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Una verdad ardiente

Una verdad ardiente
MIÉRCOLES, 07 DE AGOSTO DE 2013 00:49
ESCRITO POR JUAN ANTONIO MADRAZO LUNA

Cuba actualidad, El Vedado, La Habana, (PD) El racismo en Cuba se
identifica como un visible racismo antinegro que está al alcance de
nuestras manos. Más de 54 años después del triunfo de la revolución, los
negros en Cuba no cuentan con protección contra el racismo: continúan
anclados en su mayoría en el sótano de la pirámide social.

En Cuba, el racismo no adelgaza pues no hay voluntad política por parte
de los administradores del Estado-Nación.

Con la revolución no solo no ha habido voluntad política para que el
tema racial forme parte de la agenda pública, sino que tampoco lo negro
ha sido un lugar legítimo en la identidad del mapa revolucionario. Aun
es difícil pues el movimiento social del negro es frágil y no es un
lugar efectivo para la ortodoxia revolucionaria,

El nuevo orden revolucionario, tras el movimiento sísmico de 1959,
disciplinó la invisibilidad del negro haciendo un uso indiscriminado en
la narrativa revolucionaria de la política de la igualdad y la política
del mestizaje.

El mestizaje o la ilusión del Color Cubano propuesto por el poeta
Nicolás Guillen alimentaron la ilusión de igualdad. La política del
mestizaje se convirtió en el dispositivo ideal para ocultar y subvalorar
las tensiones y las desigualdades raciales que hasta hoy subsisten. La
política del mestizaje es uno de los estatutos que como mecanismo de
doble filo desarmó todo lo logrado por el movimiento social del negro
antes de la estación equivocada de 1959.

Cuando desde el orden revolucionario decimos que todos somos mestizos,
suavizamos el racismo y administramos las diferencias. La invisibilidad
del racismo como tensión permanente es la invisibilidad de la población
negra; la invisibilidad de la población negra es la invisibilidad del
racismo.

La historiografía cubana tímidamente comienza a ver a los negros, ha
comenzado a desempolvar las gavetas en la cual sus memorias han quedado
congeladas. Ahí están las valiosas investigaciones de las historiadoras
Oilda Hevia Larnier, Gloria García y María del Carmen Barcia. Las
narrativas audiovisuales de la cineasta Gloria Rolando también aportan
su granito de arena. Pero no bastan estos aportes. Aun la sociedad
cubana tiene mucho que andar.

En la Cuba de ahora mismo, a raíz de la presión por parte de activistas,
intelectuales y de instituciones de la sociedad civil como el Comité
Ciudadanos por la Integración Racial, el estado cubano continua en la
promoción de entidades subalternas como la Comisión Aponte, plataforma
clientelista que desde la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)
ha tratado de venderse en la arena internacional como un foro de
empoderamiento en la batalla contra el racismo. Pero en el plano
domestico es un fracaso, pues no existe para la gran masa de ciudadanos
de a pie. Ocurrió lo mismo con el grupo Color Cubano.

Ahora se asoma a nuestro escenario la Articulación Regional de
Afrodescendientes en su capítulo cubano, espacio que como los
anteriores, continúa anclado en espacio fiscalizado bajo la lupa
ideológica de la policía política.

Según la periodista e investigadora Gisela Arandia, coordinadora del
proyecto: “ARAC tiene que ser un espacio capaz de recuperar las voces en
Guantánamo, Camagüey, Granma, tenemos que declararle un enfrentamiento
fuerte al discurso de las victimas pues eso es la colonialidad. No
podemos luchar contra el racismo si no priorizamos de forma decisiva el
papel de la mujer negra, históricamente ha sido así y es discriminada
por la sociedad, por los estamentos políticos y por los propios hombres
negros”.

Mientras ARAC o la Cofradía de la Negritud no se atreven jugar sus
cartas definitivas, los negros en Cuba están molestos por tanta
impunidad. Muchos consideran, al igual que las personas blancas
sensibilizadas con la problemática racial, que con el socialismo, el
racismo ha naturalizado la desigualdad y su presencia está muy bien
acomodada.

Afirma el investigador Roberto Zurbano: “A la impunidad nadie la toca,
la impunidad ha deteriorado la sensibilidad. No tenemos condiciones de
seguridad y confianza. El racismo continua ganando impunidad por los
silencios y ausencias, aun es muy débil la unidad estratégica dentro del
movimiento social del negro”.

Mientras el racismo continúa siendo una de esas verdades ardientes y se
continúa amordazando el futuro, otros negros y blancos han decidido
continuar” bailando en la calle”, han decidido hacer de lo negro un
lugar político que permita estrategias públicas de empoderamiento, pues
todos nos merecemos un lugar bajo el sol.

Para Cuba actualidad: madrazoluna@gmail.com

Source: “Una verdad ardiente | Cuba noticias actualidad.Periodismo
independiente.” –
http://www.primaveradigital.org/primavera/destacados/117-politica/8238-una-verdad-ardiente.html

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