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Mesa de los leales maltratados

Mesa de los leales maltratados
Viernes, Agosto 9, 2013 | Por Leonardo Calvo Cardenas

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -Hace pocos días, varios
miembros del Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR),
asistimos a la reunión del recién instituido capítulo cubano de la
Articulación Afrodescendiente de América Latina y el Caribe (ARAAC), en
el que se expusieron algunas perspectivas acerca de la problemática
racial en la Cuba actual y futura, en un nuevo intento por encausar,
desde el entorno del poder, la lucha contra este trauma social tan
dañino para nuestra convivencia.

La reunión fue presidida por lo que podríamos llamar “la mesa de los
leales maltratados”: la escritora y periodista Gisela Arandia, a quien
hace unos años le disolvieron de un plumazo su proyecto Color Cubano
para sustituirlo por la llamada Comisión Aponte, una de las plataformas
más ineptas e inoperantes del panorama cultural.

Junto a ella, el destacado crítico y ensayista Roberto Zurbano, víctima,
hace pocas semanas, de una especie de inquisición virtual por haber
dicho unas cuantas verdades en un artículo publicado en The New York
Times, que además le valió la destitución de su cargo como director del
Fondo editorial de la Casa de las Américas.

Los acompañaban también el guionista y realizador Tato Quiñones y el
investigador, bibliógrafo y profesor Tomas Fernández Robaina,
persistentemente menospreciados por el poder en sus largas trayectorias
intelectuales.

En el cónclave, por enésima vez, unas pocas decenas de intelectuales e
interesados reiteraron quejas, testimonios y valoraciones sobre la
persistencia de los patrones y estructuras racistas de la sociedad

Los directivos del capítulo cubano de ARAAC tocaron varios temas
capitales para abordar el conflicto racial en Cuba. Se habló de falta de
voluntad política y de errores de percepción en los umbrales de la
revolución. Se habló de cultura dominante y débil articulación hacia el
interior de la población afrodescendiente. Los directivos abordaron
temas de tanto alcance como la impunidad del racismo en nuestra
sociedad, o los retrocesos sociales y el crecimiento de las desigualdades.

Es bueno recordar a los líderes y miembros de ARAAC-Cuba que la presión
externa e interna sobre la problemática racial crece. De modo que si no
quieren asumir el riesgo de un nuevo fracaso, deben abordar de frente y
consecuentemente el tema, sin pasar por alto un fenómeno que en los
últimos tiempos motiva la sensibilidad y preocupación de muchos
interesados incluso allende nuestras fronteras.

Lo primero que deben hacer estos consagrados luchadores por la igualdad
es separar sus preferencias político-ideológicas de las valoraciones y
consideraciones sociales, humanas y morales que se vinculan con la
problemática racial. Independientemente de su alineación ideológica, si
estos activistas no reconocen la responsabilidad histórica de las
autoridades cubanas en la profundización de las desigualdades que
pretenden combatir, muy poco podrán avanzar en sus declarados propósitos.

Si el ARAAC-Cuba no quiere pasar a la historia como un nuevo instrumento
de engaño y manipulación, debe constituirse en un auténtico mecanismo de
presión, que exija a las autoridades, ante todo, respeto a sus
ciudadanos y a sus compromisos. Debe conectar y sensibilizarse con la
tragedia de los miles de niños afrodescendientes que pueblan los barrios
marginales que circundan nuestras ciudades, privados de personalidad
jurídica, canasta básica y atención secundaria de salud.

Debe demostrar su capacidad para cuestionar abierta y explícitamente a
las instituciones y entidades oficiales que propician el racismo y la
discriminación, entre los que destacan la Policía Nacional
Revolucionaria, las FAR (en medio siglo, en Cuba hay más generales de
origen chino que afrodescendientes), La Oficina del Historiador de la
Ciudad, el ICRT, El Ballet Nacional de Cuba, El Teatro Lírico Nacional,
el Ministerio de Turismo, o el Instituto Cubano de Aeronáutica Civil
(una joven afrodescendiente, descalificada en Cuba, fue elegida la mejor
azafata del mundo trabajando en Air France, por solo citar un ejemplo).

También debe asumir que solo el empoderamiento cívico, jurídico y
económico de los afrodescendientes cubanos podrá contribuir a cambiar
las referencias mentales y estructurales que refuerzan las desventajas y
desigualdades. Y debe entender que no resulta consecuente intentar
avanzar en sus propósitos pretendiendo ignorar al movimiento pro
integración racial independiente, que, en muy difíciles condiciones, ha
alcanzado importantes logros y muy apreciable reconocimiento internacional.

Montesinos3788@gmail.com

Source: “Mesa de los leales maltratados | Cubanet” –
http://www.cubanet.org/articulos/mesa-de-los-leales-maltratados/

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