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Los mayorales negros de la plantación castrista

Los mayorales negros de la plantación castrista
[22-08-2013]
Alfredo Cepero

(www.miscelaneasdecuba.net).- Resulta incomprensible y hasta inaudito
que una plantación de 11 millones de esclavos–más de la mitad de ellos
negros y mestizos–en pleno Siglo XXI disfrute de la simpatía y de la
complicidad de descendientes de esclavos negros. Esta afirmación queda
demostrada por la reciente devolución de balseros cubanos por el
gobierno de Bahamas a sus amos despiadados de la plantación castrista.
Pero, ni el abuso contra los balseros que tienen la desgracia de carenar
en territorio bahamés ni la complicidad de ese gobierno con la tiranía
cubana es una cuestión nueva. La congresista por el Estado de la
Florida, Ileana Ros-Lehtinen, declaró hace unos días que: “El trato
cruel, inhumano y degradante que los fugitivos de Cuba en busca de
libertad reciben a manos de los guardias de las prisiones bahameses se
sabe desde hace algún tiempo. Yo he sacado a colación estos abusos ante
las autoridades bahameses y estadounidenses en ocasiones anteriores, y
los bahameses siempre los han negado”.

Esta violación de derechos humanos por las autoridades de Bahamas
alcanzó temperatura de ebullición cuando un video sobre apaleos,
pateaduras y cuchilladas contra balseros presos fue transmitido en el
mes de julio por estaciones de televisión de Miami. Como de costumbre,
los bahameses negaron a principio la veracidad del video. Pero
funcionarios del Departamento de Estado confirmaron más tarde a la
congresista Ros-Lehtinen que “Nassau había confirmado ahora su veracidad
y despedido a los guardias culpables”.

En respuesta a las denuncias de políticos cubanoamericanos y del exilio
militante de Miami, el gobierno de Bahamas se mostró inclinado a aceptar
la mediación del gobierno de Panamá en la forma de un asilo político por
razones humanitarias

para los presos cubanos. Con tal motivo, el Ministro de Relaciones
Exteriores panameño, Fernando Núñez Fábrega, dijo que la decisión se
tomó con rapidez debido a “la naturaleza del caso y el peligro de las
personas”, y Guillermo Cochez, ex embajador ante la Organización de
Estados Americanos, fue nombrado enviado especial para ocuparse del caso.

El problema parecía resuelto hasta que apareció la mano vengativa del
matarife Raúl Castro. El monstruo que comenzó su orgía de sangre
fusilando sin juicio en Santiago de Cuba a docenas de militares
gubernamentales en los primeros días de 1959. Que ni siquiera al final
de su miserable vida ha desarrollado compasión por sus semejantes
ordenando el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y el
hundimiento del Remolcador 13 de marzo. La soberbia de esta alimaña no
le permitía dejar escapar a unos infelices que se negaban a seguir
siendo sus víctimas. Conminó al Ministro de Relaciones Exteriores de
Bahamas a que viajara a La Habana y le ordenó que le entregara a los
presos. El Gobierno de Bahamas, por su parte, violó la palabra empeñada
con el Gobierno de Panamá y sucumbió a las amenazas de sus amos cubanos.

Por otra parte, para quienes no conozcan el mundo alucinante de la
tiranía castrista resultan incomprensibles los riesgos que asumen sus
víctimas para escapar de ella y la conducta vengativa de los tiranos
contra quienes se les escapan. Estos dos monstruos aprendieron su
profesión de amos de plantación de un soldado español derrotado por los
patriotas cubanos durante la guerra de independencia que se llamó Angel
Castro. Terminada la guerra se hizo rico explotando el sudor y el
trabajo de otros seres humanos. Un hombre que solucionaba los conflictos
laborales con los braceros haitianos de su plantación de Birán con un
pistoletazo en la cabeza del infeliz negro.

Ese fue el maestro perverso y la escuela de depravación en que crecieron
y se formaron Fidel y Raúl Castro. Esa formación, les permitió hacerse
dueños durante 54 años de los edificios, las tierras, las plantas y los
mares que forman el Archipiélago Cubano. Pero, no conformes con la
propiedad absoluta de las riquezas de Cuba, se han erigido en amos de la
conducta, contaminadores de las mentes y corruptores del alma de tres
generaciones de esclavos de todas las razas para ponerlos al servicio de
su malhadada tiranía. El hombre nuevo creado por el castrismo ha perdido
mucho de su naturaleza humana en lo que respecta a solidaridad hacia sus
semejantes y a su responsabilidad personal como miembro de una
comunidad. Su recuperación será un proceso largo, tedioso y desafiante.

Mientras tanto, los negros cubanos son los únicos negros en el mundo
abandonados a su suerte por otros negros cuando son atropellados,
torturados, encarcelados y muertos por sus opresores blancos. Los negros
de Sudáfrica tuvieron el apoyo de las organizaciones negras
norteamericanas y de las naciones negras que integran las Naciones
Unidas. Nelson Mandela, un amigo de los Castro que también ha ignorado
la opresión de los negros cubanos, en nada supera en cuanto a méritos a
Berta Soler, Biscet, Antúnez, Ascuy, Fariñas o Bonne-Carcasses y, mucho
menos, a mártires como Orlando Zapata y Margarito Lanza (Tondike). De
igual manera, el concilio Negro del Congreso Norteamericano y mercaderes
del racismo como Jesse Jackson, que una vez denunciaron el racismo del
régimen sudafricano, cantan hoy loas a los opresores de los negros cubanos.

En cuanto al resto de los cubanos, los blancos y los negros, los de Cuba
y los de la diáspora, esta infamia de Bahamas no puede pasar
inadvertida. Bebiendo en la fuente de la sabiduría unificadora y del
amor martiano, tenemos que decir con el Apóstol: “No se diga blanco ni
se diga negro, dígase hombre y ya se ha dicho todo”. Como la entrega de
Elián González por Bill Clinton, la entrega de estos balseros por
Bahamas constituye una especie de trofeo macabro para apaciguar las iras
de la tiranía castrista. Ambos casos constituyen una falta de respeto y
una afrenta a la dignidad de todos los cubanos que hemos sido despojados
de libertad y de patria.

Estos miserables gobernantes de Bahamas han optado por obedecer las
órdenes de nuestros tiranos y burlarse de nosotros con la expectativa de
que, como hemos hecho en el pasado, seamos tan carneros como para
continuar gastando nuestros dólares en sus centros turísticos. Nos están
diciendo, con el lenguaje contundente de sus acciones, que nada valemos
ante sus ojos, que no somos hombres para defendernos, que se ríen de
nuestras amenazas y que no temen a nuestras represalias.

Yo digo que en algún momento tiene que llenarse la copa de nuestra
indiferencia y que los pueblos que aceptan sin rebelarse los insultos a
su dignidad nacional no tienen dignidad ni merecen la libertad. Por lo
tanto, instó a aquellos compatriotas que se sientan solidarios con los
desgraciados que todavía sufren dentro de la patria que no gasten un
centavo en los centros turísticos de los mayorales bahameses que
reprimen cubanos para satisfacer a los amos de la plantación castrista.

Para aquellos cubanos que sigan visitando Bahamas como sibaritas y
hedonistas que anteponen el placer personal al deber patriótico, no
tengo adjetivos para describirlos que puedan ser incluidos en este
artículo sin ofender la sensibilidad de muchos lectores. Por lo tanto,
como no puedo dejarlos a la conciencia de que carecen, opto por ignorar
su traición y me refugio en la convicción de que, como ha ocurrido antes
en nuestra historia, la patria de todos será construida por una minoría
de iluminados de la libertad.

Source: “Los mayorales negros de la plantación castrista – Misceláneas
de Cuba” –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/52161b073a682e0b388dbd59

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