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De la demagogia, la indolencia y el desamparo

De la demagogia, la indolencia y el desamparo
Jueves, 02 de Mayo de 2013 11:42
Escrito por Leonardo Calvo Cárdenas

Cuba actualidad, Boyeros, La Habana, (PD) Los medios informativos
alternativos dan cuenta de la muy lamentable situación de la ex
basquetbolista Zenaida McCarthy.

La ex deportista de élite literalmente deambula por las calles habaneras
con su hija de apenas doce años después de ser desalojada de la vivienda
que compartía con su ex esposo y padre de su niña y ser víctima de
violencia doméstica y todo género de arbitrariedades judiciales ante las
reclamaciones que ha impuesto por los canales correspondientes.

Obviamente, el ex esposo de McCarthy, para más señas, un ciudadano
extranjero residente en el país, se ha valido de la tupida red de
corrupción que lacera el sistema judicial cubano para violar todas las
leyes establecidas que protegen a madres, niños, convivientes legales y
especialmente protegidos.

McCarthy, de cincuenta años, quien fue una estelar integrante de la
selección nacional de baloncesto por 17 años, es lo que el gobierno
cubano llama “una gloria deportiva”, pero ni eso la ha salvado de los
sufrimientos que arrastra como una víctima más de las atrofias
estructurales y éticas que padece la sociedad cubana.

Según ha conocido este redactor, el Observatorio Ciudadano contra la
Discriminación (OCD), entidad independiente comprometida con el apoyo a
ciudadanos víctimas de cualquier género de injusticia, se dispone a
difundir al mundo un testimonio audiovisual de esta tragedia con
evidente saga de corrupción institucional y a promover una apelación a
entidades sociales como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la
Comisión Nacional de Atención a Atletas del Instituto Nacional de
Deportes Educación Física y Recreación (INDER), que según esperan los
directivos del OCD, estén más comprometidas con la justicia que los
tribunales que en este caso, hasta ahora, han fallado contra ley y el
derecho.

Lamentablemente muchos cubanos sin historia ni imagen pública son
víctimas de abusos y arbitrariedades similares donde incide el interés y
la desidia del estado. Si un propietario privado es favorecido con una
decisión judicial para extraer de su vivienda a un usurpador o
conviviente indeseable, por lo general no recibe ayuda o apoyo alguno de
las autoridades policiales e institucionales. Sin embargo, cada vez con
mayor frecuencia se suceden desalojos de familias que son expulsadas por
la fuerza de los inmuebles que ocupan siempre y cuando esto interese a
las autoridades.

El gobierno cubano que tanto criticó y se vanaglorió de haber acabado
con los desalojos que antes del triunfo de la revolución se producían
para convalidar intereses particulares, ha normalizado esta práctica,
por lo general contra familias desamparadas y desesperadas que son
víctimas de las enormes carencias generadas por la inviabilidad del
modelo y el monopolio estatal sobre la construcción y distribución de
viviendas.

Son muchos los ejemplos de esta práctica indolente y abusiva, desde las
familias más o menos acaudaladas que después de construir sus casas son
despojadas hasta humildes familias que tratan de resolver de cualquier
manera su insostenible tragedia vivencial.

Asombra ver cómo, sin abandonar la retórica paternalista e
igualitarista, los funcionarios de la Dirección General de la Vivienda,
el Instituto de Planificación Física y la Policía Nacional
Revolucionaria, se unen para destruir la esperanza y la precaria
estabilidad de las victimas seleccionadas, ante el rechazo impotente de
los ciudadanos que ven cómo se convierte en letra muerta todas las
promesas y compromisos de un gobierno supuestamente instalado para bien
de los humildes.

Por fortuna, en más de una ocasión, la utilización efectiva de las redes
de información global han logrado impedir o detener los deplorables
desalojos, pero lamentablemente las autoridades no se detienen en esta
práctica que tanto trauma causa en las familias afectadas y en el ánimo
de los ciudadanos, quienes con pesar se convencen de que las
autoridades, que tanto respeto y fidelidad exigen, no garantizan
protección alguna ante sus urgencias y necesidades.

Muchos de los lastres y lacras que la revolución prometió barrer se han
reciclado con mayor profundidad y consecuencias. La intolerancia, la
corrupción, la pobreza, la desigualdad social, el racismo, la represión
y la prostitución que nos agobian hacen inútiles tantos sacrificios y
sufrimientos.

Con el triste espectáculo de los desalojos, los gobernantes cubanos
vuelven a demostrar que solo están comprometidos con sus intereses de
dominación y que ya no tienen nada que ofrecer al pueblo que han
traicionado y engañado por más de medio siglo.

Para Cuba actualidad: montesinos3788@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/cuba-sociedad/sociedad/7308-de-la-demagogia-la-indolencia-y-el-desamparo.html

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