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El desprendimiento de Roberto Zurbano

El desprendimiento de Roberto Zurbano

A. C. San Martin Albistur | La Habana | 12 Abr 2013 – 6:15 pm.

Ya en un debate de la última Feria Internacional del Libro, el ensayista

y funcionario había hablado de un proyecto de nación que no es

precisamente el de este medio siglo.

Cuentan que Nicolás Guillén aconsejaba a sus allegados alegar enfermedad

ante la obligación de asistir a una reunión de análisis crítico sobre

alguna persona o tema engorroso. Y, aunque la estrategia del poeta ha

sido explotada hasta el cansancio, aún se utiliza, cómo veremos.

Quienes no asisten por "enfermedad" pasan la papa caliente a sus

colegas. Eso pareció sucederle a Roberto Zurbano durante su

participación de última hora en el panel "Literatura e ideología,

esquemas y omisiones", presentado en la última edición de la Feria

Internacional del Libro de La Habana.

Los panelistas planificados, Desiderio Navarro y Omar Valiño, alegaron

enfermedad para justificar su ausencia. Zurbano, que al parecer pedía a

gritos ser censurado, sustituido como director del Fondo de Casa de las

Américas o aniquilado públicamente, ofreció su cabeza.

Cualquier criterio racial que haya escrito Roberto Zurbano en su

artículo de The New York Times no supera los criterios vertidos durante

ese debate de la Feria del Libro. De forma directa, el escritor expuso

su opinión sobre los cambios necesarios en la política editorial cubana.

Habló de un proyecto de nación que no es precisamente el que se practica

hace más de medio siglo en la Isla.

Criticó la política de omisión de los valores culturales de la

emigración. Condenó los silencios, la censura de internet, la

ideologización de los debates… Fue una intervención crítica, un primer

paso hacia al cadalso.

Jorge Ángel Hernández, moderador inicial devenido en panelista debido a

las "enfermedades inesperadas" intentó ser crítico, pero el cantinfleo

ahogó sus palabras.

Lo curioso de aquel evento es que Hernández pataleó su retractación en

La Jiribilla como respuesta a lo publicado en DIARIO DE CUBA, defendió

su estatus. Zurbano, en cambio, asumió sus argumentos críticos,

planteados con anterioridad públicamente.

Zurbano sabe las dificultades que implica el debate en Cuba. Conoce las

consecuencias de la crítica, por lo que su descenso de cargo no lo ha de

haber tomado de sorpresa. En más de una ocasión él abordó el problema de

la autocensura latente en la crítica y el debate cubano. Así que debe de

saber que la solución de estos problemas está llena de inconvenientes.

"Es muy difícil entrar en el debate cubano, la gente se prejuicia mucho

a la hora del debate y no entra en un intercambio de ideas", expuso

entonces Zurbano. Para él los debates no llegaban al final del tema,

"generalmente no se ven intercambios de ideas, se ven posiciones de

atrincheramientos sin paz".

Paz es lo que debe faltar en la vida de Roberto Zurbano en estos

momentos. La destitución de su cargo es el primer paso hacia el mundo de

los discordantes, un espacio multiplicado por cero.

Las razones de Zurbano para arrojarse hacia el espacio cero pueden ser

muchas, pero en ninguna cabe la ingenuidad. Si algo lo habrá impulsado

hacia la zona de anulación gubernamental es su criterio de que el cambio

en Cuba marcha lento y no con la rapidez que añoramos los cubanos. Para

él esta lentitud no ejerce sobre la ideología los cambios que deseamos.

"Queríamos que eso ocurriera rápido, ahora cuando va a ocurrir, hay una

vieja mentalidad que se resiste a ese tipo de cambio", dijo.

En la Isla, la crítica y la cordura no forman parte del diálogo de los

funcionarios gubernamentales. Abordar de forma crítica el problema

racial dentro de la revolución fue el tiro de gracia. El eco que dejaron

sus palabras no cayeron en el vacío, se acumularon en un expediente con

todas las discordancias de su discurso.

Con la destitución de Zurbano, el Gobierno deja bien claro los límites

de las discordancias.

Por el momento el antiguo director del Fondo Editorial de Casa de las

Américas hace apología desde posiciones revolucionarias. Es el primer

paso hacia el desprendimiento de "una vieja mentalidad que se resiste a

los cambios".

http://www.diariodecuba.com/cultura/1365723207_2736.html

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