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Revolucionarios por cuenta propia

Revolucionarios por cuenta propia

agosto 5, 2012

Activismo autónomo en Cuba

Por June Fernández*

HAVANA TIMES — "Ven con algo rojo y besa a alguien. ¡Porque todas las

formas de amor importan!". El pasado 28 de junio, cuarenta y seis

personas que habían recibido ese mensaje por sms o electrónico se

reunieron en la terminal de ómnibus de La Habana, cerca de la Plaza de

la Revolución, para besarse.

Convocaba Proyecto Arcoiris, un colectivo independiente que pretendía

movilizar a la ciudadanía a favor de la diversidad sexual y de la

expresión libre de afectos y reivindicaciones en la calle.

Pese a que el Gobierno de Raúl Castro se haya desmarcado del pasado

homófobo del régimen y esté lanzando políticas contra la discriminación,

las muestras de afecto entre personas del mismo sexo siguen siendo

penalizadas por policías que las califican de "exhibicionismo impúdico".

"Hicimos la besada justamente para la gente que no se decidió a salir

del armario de lo autorizado y coordinado, de lo amparado por las

instancias superiores que todo lo saben y todo lo definen. Aprendieron

que la calle no era suya, sino de una entelequia llamada 'los

revolucionarios' que nadie por fin sabe cómo lucen o qué creen", explicó

en su blog Yasmín Silvia Portales Machado, fundadora del Proyecto Arcoiris.

Aunque medio centenar de personas pueda parecer poca cosa, organizar una

acción reivindicativa ajena al Gobierno y a la disidencia anticastrista

es algo inédito en un país en el que la polarización política empaña

toda iniciativa social.

En el caso de la diversidad sexual, el Centro Nacional de Educación

Sexual (Cenesex), responsable de las políticas de diversidad sexual, que

dirige Mariela Castro (hija de Raúl) no reconoce el 28-J porque lo

considera una celebración imperialista y capitalista.

En cambio, organiza en mayo el mes contra la homofobia, con actividades

para sensibilizar a la población a favor de cuestiones como las uniones

civiles entre personas del mismo sexo o la cobertura sanitaria para las

personas transexuales.

Así, en anteriores 28-J sólo el Observatorio de los Derechos LGTB, un

colectivo identificado con la disidencia, ha salido a la calle. En

definitiva, actividades institucionales en mayo, o un Orgullo

anticastrista en junio.

Proyecto Arcoiris ha roto con esa lógica y se ha sumado sin complejos a

celebrar el aniversario de los disturbios de Stonewall en sintonía con

la comunidad LGTB internacional.

Sus organizadores estaban de los nervios ("Desde el martes tenía un tic

nervioso en el ojo derecho", dice Yasmín), pero esta vez no hubo

incidentes. Eso sí, recibieron mensajes de personas que temían por su

seguridad o de que quienes habían escuchado que la iniciativa era de un

grupo opositor, cuenta en su blog otro de los promotores, Luis Rondón Paz.

Pese a esos rumores, la policía no apareció ni recibieron presiones.

"Supongo que tal permisividad estuvo asociada a que el acto de besarse

puede verse como algo legítimo, inocente, hermoso", escribió Isbel Díaz

Torres, fundador también del colectivo, quien reivindica el carácter

político de la acción en un post en el que recuerda cómo fue multado

hace años por besarse con su novio en la .

Después de la lectura del comunicado titulado 'La revolución es la lucha

contra todas las discriminaciones', la gente esperó nerviosa la señal, y

se besó. Escasearon la pasión y, sobre todo, los besos entre mujeres,

"pero la foto de Isbel con su novio ha dado la vuelta al mundo entero

así que está lograda la visibilidad LGBT en Cuba. Logramos nuestro

objetivo", celebra Luis.

Izquierda crítica

Proyecto Arcoiris es uno de los pequeños colectivos autónomos que han

emergido en la última década bajo el paraguas de la experiencia más

destacada de activismo social al margen de las instituciones cubanas:

Observatorio Crítico.

Esta red aglutina a personas que defienden el anticapitalismo, el

socialismo (y algunas el anarquismo) y la soberanía de Cuba, desde la

crítica contundente a todas las formas de discriminación, autoritarismo

y represión que promueve o consiente el Gobierno.

Lo hacen a través de iniciativas como Proyecto Arcoiris, La Cofradía de

la Negritud (que critica el racismo institucional y social que persiste

en la sociedad cubana y recupera la memoria histórica de la comunidad

negra) o El Guardabosques (proyecto ambientalista liderado por Isbel).

El Observatorio Crítico difunde por correo electrónico compendios de

artículos, organiza debates sobre temas tan diversos como los

transgénicos, el transfeminismo o el reguetón y la cultura popular, y

celebra anualmente foros sociales que se han convertido en el espacio de

referencia de la izquierda crítica cubana.

Están con el proyecto socialista, pero no con el talante estalinista del

régimen. Defienden las libertades, pero se desmarcan de la disidencia

oficial, partidaria de implantar un sistema capitalista tutelado por

Estados Unidos.

Frente a quienes se vuelcan en la defensa incondicional de lo que llaman

la Revolución, y quienes dirigen sus esfuerzos a derrocar lo que definen

como una cruenta dictadura, las personas vinculadas a Observatorio

Crítico se centran en denunciar expresiones concretas de desigualdad y

en debatir sobre un modelo que permita conciliar los principios

revolucionarios con el respeto a las libertades.

Dicen que la Revolución será feminista, antirracista y antihomófoba, o

no será. La proclama recuerda al movimiento 15-M del que estos

activistas cubanos se sienten hermanos.

Su ideología anticapitalista les lleva a oponerse a toda injerencia

estadounidense, pero también a cuestionar el modelo económico raulista

-que promueve la iniciativa privada, la inversión extranjera y también

los despidos masivos- y a abogar por fórmulas colectivistas como el

cooperativismo.

También fue significativo su posicionamiento ante la visita del Papa a

Cuba el pasado marzo. Mientras los castristas se frotaban las manos por

la legitimidad que les daría la visita, y los anticastristas lamentaban

la escasa atención que les dedicó su Santidad, Isbel, Yasmín y demás

miembros del Observatorio fueron la nota discordante: criticaron que un

Estado laico como el cubano derroche dinero público para acoger al líder

de una institución que no reconoce los derechos sexuales y

reproductivos, ironizaron sobre el empeño del Partido Comunista en

agasajar a un líder beligerante contra el marxismo, y censuraron que las

religiones afrocubanas (cuya influencia supera a la del catolicismo) no

hayan recibido tales reconocimientos gubernamentales.

Meses antes fantasearon con 'indignarse' ante la visita del Papa, pero

al final se conformaron con expresarse en medios de comunicación y blogs.

El derecho de asociación en Cuba

Para entender la situación en la que se encuentra esta izquierda

aútonoma, cabe aclarar primero si en Cuba existe el derecho de

asociación. Un Estado que se define como revolucionario ha obstaculizado

históricamente que existan movimientos sociales independientes.

El discurso aperturista de Raúl Castro -quien, al menos de palabra, ha

defendido la libertad de expresión y de prensa- es uno de los factores

que explica la eclosión y supervivencia de iniciativas sociales y

culturales autónomas, pero el castrismo sigue defendiendo que son las

organizaciones de masas oficiales como la Federación de Mujeres Cubanas

o los colectivos ligados al Cenesex quienes tienen la legitimidad para

movilizar a la ciudadanía en torno a reivindicaciones sociales.

El y miembro de Observatorio Crítico Rogelio M. Díaz, lo

atribuye al discurso oficial de que el concepto 'sociedad civil' es

"burgués, subversivo y una estrategia de Estados Unidos para penetrar en

el Tercer Mundo", mientras que "las organizaciones de masas incorporan

en sus estatutos la noción de acatar el liderazgo del Partido".

Lo atribuye a tres factores: el clima de agresión por parte de Estados

Unidos, el estilo de liderazgo de Fidel y la política del campo socialista.

Dado que muchas supuestas asociaciones independientes "no son más que

grupúsculos promovidos por la CIA y demás fuerzas de los USA", el

bloguero subraya que es imprescindible para que la situación se

normalice que Estados Unidos cese en su intención de promover un cambio

de régimen: "Si esto ocurriera milagrosamente mañana, habría que ver

entonces qué voluntad tiene el Gobierno cubano de dejar de ejercer sus

férreos controles".

Se refiere entre otras cosas a la conjunción de trabas burocráticas y

falta de voluntad política que hace prácticamente imposible constituir

asociaciones. Si bien la Constitución reconoce en su artículo 54 los

derechos de reunión, manifestación y asociación (aunque el artículo 62,

advierte que es punible ejercer esas libertades contra "la existencia y

fines del Estado socialista").

Para que el Ministerio de Justicia autorice la inscripción de una

asociación en el registro correspondiente, esta tiene que recibir el

aval de una entidad estatal, "que se convierte en su órgano de relación,

el que le controla y atiende", explica Dmitri Prieto, fundador del

Observatorio Crítico.

El registro tarda años en llegar (cuando llega), así que los colectivos

optan por fórmulas como crear cátedras académicas o proyectos adscritos

a centros culturales: "Mientras no hay confrontación con el sistema

actual, las autoridades no ponen impedimentos, pero pueden toparse con

incomprensión, falta de recursos y poca visibilidad", señala.

"Toda iniciativa individual asociativa se demoniza sistemáticamente, más

si es de carácter político. Cuestionar de fondo las estructuras

políticas y sociales es muy difícil, y además es suicida", lamenta Yasmín.

Observatorio Crítico nació de la Cátedra Haydée Santamaría, creada

dentro de la Asociación Hermanos Saiz (AHS, la institución de jóvenes

artistas y escritores) para investigar las transformaciones de la

sociedad cubana.

En 2010, cuando sus propuestas empezaron a resultar incómodas, AHS les

comunicó que sus integrantes habían superado la edad para permanecer

vinculados a la institución. "Entonces ya no hubo la necesidad de ser

políticamente correctos en cuanto a la crítica a las instituciones",

señala Yasmín, lo que convirtió al Observatorio en uno de los colectivos

más contestatarios de la Isla.

Pero haberse convertido en una red sin respaldo institucional tiene sus

consecuencias. Los exiguos recursos de Observatorio Crítico, que apenas

alcanzan para comprar la merienda para las reuniones, provienen de la

solidaridad de colectivos anarquistas y anticapitalistas europeos.

No tienen sede: lo mismo celebran debates en un (restaurante de

iniciativa privada) regentado por alguien simpatizante o en un parque.

Eligieron la segunda opción para un coloquio con una activista del

movimiento 15-M en Madrid que contó con la presencia tanto de un agente

de la Seguridad del Estado como de un periodista 'independiente' (de la

disidencia oficial).

La izquierda crítica cubana se proclama revolucionaria, sus activistas

trabajan estrechamente con las instituciones cubanas o con proyectos

amparados por éstas, y se resisten a autodenominarse "oposición", porque

se identifican más con un proyecto socialista cubano que con el que

defiende la disidencia.

Esto les sitúa en una posición incierta: no sufren una represión

frontal, se puede decir que se tolera su actividad, pero a medida que se

consolidan sí que sienten un marcaje cada vez mayor.

El último susto ha sido que el ex-agente de la Seguridad del Estado

Percy Francisco Alvarado Godoy ha acusado en un artículo a un grupo de

reconocidos intelectuales cubanos de trabajar contra la Revolución desde

proyectos dirigidos por Estados Unidos en la conocida como guerra

cibernética contra el castrismo.

Alvarado Godoy ha pedido disculpas por lo que califica como un

desafortunado error, pero los afectados no las han aceptado: "Errores

similares hundieron en el ostracismo durante años a autores como José

Lezama Lima, Virgilio Piñera y otros; trajeron dolor innecesario a

muchos y causaron un daño irreparable a la cultura y a la sociedad

cubanas", alerta el escritor Daniel Díaz Mantilla, uno de los difamados.

La relación con las instituciones

Rogelio destaca la estrategia del Gobierno de "recoger y canalizar

inteligentemente las tensiones en varios potenciales conflictos". El

caso paradigmático es el del movimiento LGTB. El Cenesex, adscrito al

Ministerio de , promueve redes de gays, lesbianas y transexuales

que, si bien salen a la calle para plantear sus movilizaciones, actúan

tuteladas por la institución.

Odaymara Cuesta y Olivia Prendes, las raperas Krudas Cubensi (emigradas

a Texas), recuerdan cómo el colectivo de lesbianas Oremi, en el que

participaron, fue fagocitado por el Cenesex. "Un buen día, Mariela llegó

con una actitud autoritaria a decidir que el grupo debía trabajar de una

manera vertical. Nos impuso la presencia y liderazgo de unas psicólogas

que no eran lesbianas, que nos traían los casos con patologías que

atendían en sus consultas. No pudimos hablar de nuestros problemas como

lesbianas sanas. Por eso preferimos la autonomía", explica Prendes.

No fue su primer encontronazo con Mariela Castro. En los años noventa

trataron de montar un colectivo queer con amigas de Estados Unidos y

planearon llevar una bandera arcoiris a la manifestación del 1 de mayo.

"El objetivo de la marcha es unirnos contra el imperialismo y por el

socialismo, así que dijimos: ¿por qué no llevamos nuestra banderita, que

nosotras también somos parte de este país? Ay, mija. Nos dieron una mano

de golpes. Nos robaron la bandera, después empezaron a ir a la casa de

cada activista. Le dijimos a Mariela Castro si nos daba algún papelito o

algo para hacer un grupito LGTB.

Ella dijo: "No, Cuba no está preparada para esto". "Coño, Mariela, esta

gente nos están contando que por ahí lo que hay es mucho": "No, esto es

una cultura muy machista. Quizás en diez años"".

Y más de diez años después, el Cenesex sigue tratando de monopolizar el

activismo LGTB a través de sus organizaciones, si bien algunos de sus

integrantes se muestran partidarios de que existan colectivos autónomos.

"Creo que sí, es necesaria la formación de un movimiento por los

derechos sexuales que sea autónomo, pero que incluya a las personas

heterosexuales que disienten de las hegemonías y que tenga un

funcionamiento horizontal, participativo y ajeno a rencillas, rencores y

vanidades personales. Ello no implica una negación de los principios del

socialismo cubano, sino su fortalecimiento y la construcción de una

sociedad más justa y digna", defiende Alberto Roque, dinamizador de

Hombres por la Diversidad y militante del Partido Comunista.

Sus participantes sienten que este espacio adscrito al Cenesex da margen

para canalizar críticas a las políticas del Gobierno y para expresarse

con libertad. Algunos, como Luis Rondón Paz y Paquito el de Cuba,

mantienen también sus propios blogs, en los que arremeten contra

cuestiones como la homofobia en el trabajo, en el deporte o en los

medios de comunicación.

"Hace tiempo me la estoy jugando. Me dice un amante que tuve: '¡Tú estás

loco pal carajo!', yo le respondí: 'Oiga, los cambios no caen del cielo,

y lo que está mal hay que decirlo usando todos los canales necesarios

para que el mensaje llegue a su destino lo menos contaminado posible'".

Así explicó Luis su apuesta por hacer activismo dentro y fuera de las

instituciones en un post a modo de desahogo, harto de quienes le

recriminan que participe también en proyectos autónomos como Proyecto

Arcoiris.

Luis fue, junto con Yasmín, uno de los promotores del boletín NotiG, que

difundía por correo electrónico tanto artículos sobre identidad de

género como contenidos más ligeritos. Se les informó de que el boletín

no podía circular sin estar inscrito en el Registro Nacional de

Publicaciones Seriadas. Aceptaron el requisito de pedir el aval de

Cenesex, pero siguen esperando respuesta.

En todo caso, Proyecto Arcoiris se presenta como una iniciativa más

ambiciosa que aspira a ofrecer asesoría legal en caso de discriminación

por orientación sexual o identidad de género, además de promover el

debate y el compromiso ciudadano contra los prejuicios heteronormativos,

a través de acciones como la besada. Se encuentran también difundiendo

una encuesta entre personas no heterosexuales para recabar sus demandas.

También en el caso del feminismo, el discurso oficial sigue siendo que

la existencia de la Federación de Mujeres Cubanas hace que no haga falta

un feminismo autónomo. Sin , esta organización de masas sigue

reproduciendo la feminidad tradicional y no afronta con valentía

problemas como la machista o la persecución policial contra

las mujeres que ejercen la prostitución.

Probablemente la iniciativa autónoma más potente a favor de la igualdad

de género fuera la Asociación de Mujeres Comunicadoras, Magín, a la que

se sumaron más de un centenar de periodistas, artistas, científicas e

incluso políticas.

No duró mucho: en 1996, tres años después de su fundación, en los que no

lograron ser legalizadas, se les informó de que no podían seguir

funcionando, bajo el argumento de que se temía que Estados Unidos las

utilizase.

Desde hace año y medio, el foro de debate 'Mirar desde la sospecha' se

ha consolidado como un espacio de encuentro para las feministas cubanas.

Han tratado temas como el ciberfeminismo, género y nación, o literatura

y feminismo, contando como ponentes con académicas como Isabel Moya o

Norma Vasallo, pero también con activistas autónomas como Negra Cubana,

Yasmín Portales o Krudas Cubensi.

Lo promueven tres comunicadoras, Helen Hernández Hormilla, Lirians

Gordillo Piña y Danae C. Diéguez. Lograron el respaldo legal del Grupo

de Reflexión y Solidaridad Monseñor Oscar Arnulfo Romero (OAR), una ONG

de inspiración cristiana legalizada, y de la Unión Nacional de

Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en cuya sede se celebran los debates.

"Podíamos habernos reunido en nuestras casas, pero nos interesaba

penetrar en el espacio institucional y dialogar con esa estructura, que

también tiene fortalezas", explica Danae. Sin embargo, varias de las

asistentes fantasean con la idea de crear una red de comunicadoras

autónoma y transgresora, como lo fue Magín.

Otro proyecto lanzado de forma autónoma pero con cierto respaldo

institucional, es Afrocubanas, promovido por la Sandra Álvarez

y la escritora Inés María Martiartu, con el objetivo de "visibilizar las

contribuciones de las negras cubanas a la cultura e historias

nacionales", explica la primera. Su resultado es un libro, un blog y

varias reuniones de mujeres negras en casa de la propia Sandra, para

debatir sobre feminismo y antirracismo.

Internet, la llave para la autonomía

En Cuba la mayoría de la población sigue sin acceso a Internet, y

quienes lo tienen sufren una conexión muy precaria. Eso sí, en La Habana

la información circula mediante las socorridas memorias USB. El Gobierno

sostenía que el bloqueo por parte de Estados Unidos impedía habilitar la

banda ancha, con lo que justificaba definir sectores con acceso

prioritario a internet vía satélite (instituciones públicas,

universidades, hoteles…).

En 2007 Hugo Chávez anunció que se instalaría un cable de fibra óptica

desde Venezuela a Cuba, pero el proceso ha sido lento, misterioso y no

han faltado los rumores de corrupción. A día de hoy, el Gobierno declara

que el cable se encuentra "absolutamente operativo", pero los

internautas no han notado mejora alguna en la conexión.

Incluso blogs considerados 'oficialistas', como La Joven Cuba, han

criticado la falta de transparencia y las resistencias a universalizar

el acceso a internet. La mayoría de ciberactivistas publica en sus blogs

y en las redes sociales desde sus puestos de trabajo, con el

consiguiente riesgo de vigilancia y despido.

En todo caso, internet ha sido uno de los elementos que ha permitido a

personas de izquierda crítica hacerse visibles, sobre todo fuera de la

isla, e ilusionarse al menos con esta nueva forma de compartir

información y difundir sus denuncias.

En junio, por ejemplo, la policía detuvo durante doce horas en La Habana

a dos miembros de Observatorio Crítico que portaban sprays de pintura en

las mochilas. "A esas horas ya el OC había hecho pública la denuncia en

Facebook, Twitter, y el blog del colectivo en WordPress.

Afortunadamente, las nuevas tecnologías logran acelerar un poco el

proceso de justicia, aunque no alcanzan a transformar el absurdo",

escribió Isbel en Havana Times.

Havana Times es el diario digital de referencia de la izquierda crítica:

entre sus articulistas habituales destacan varios militantes de

Observatorio Crítico. Su director, Circles Robinson, lo define como "una

fuente independiente sobre la compleja realidad cubana, que lucha por un

pluralismo informativo y de criterios en un país donde esa voluntad ha

sido vista con ojos de sospecha".

"Navegando en aguas muy polarizados, pretendemos contribuir a elevar el

debate para encontrar soluciones incluyentes a las problemáticas del

país", añade. HT publica en castellano e inglés artículos de opinión

sobre el multipartidismo, las relaciones con la Iglesia católica o las

reformas económicas; noticias que informan sobre cuestiones que los

medios oficiales silencian (los derrumbamientos de edificios o el

misterioso cable de fibra óptica) y entrevistas para dar a conocer a

nuevos talentos de la cultura cubana.

Durante el último mes, Havana Times ha sido acusada en dos artículos

publicados en Cubadebate y Rebelión, respectivamente, de ser un medio

"alentado por Estados Unidos" y de apoyar a "contrarrevolucionarios"

como la bloguera Yoani Sánchez o Estado de Sats, por haberles entrevistado.

Que Circles naciera en Estados Unidos (como podía haber nacido en

cualquier otra parte, dice él, que ha vivido en diferentes países y ha

trabajado durante siete años para el Gobierno cubano) facilita las cosas

a quienes le acusan de estar ligado a la Oficina de Intereses de Estados

Unidos en Cuba.

Otro espacio interesante para quienes quieran salirse de la llamada

ciberguerra entre blogs anticastristas y oficialistas es la comunidad

Bloggers Cuba. Nació con la vocación de "romper con la dicotomía entre

la experiencia de vida en la Isla y su escaso reflejo en los medios

nacionales y extranjeros".

La mayor parte de sus integrantes defienden abiertamente el socialismo,

pero la incorporación de blogueras feministas, antirracistas y a favor

de la diversidad sexual, como Yasmín o Sandra Álvarez, autora de Negra

cubana tenía que ser, ha reforzado el contenido crítico y comprometido

de este agregador de bitácoras.

Sandra, Yasmín, Isbel, Luis, Dmitri, Rogelio… Los nombres se repiten

cuando se trata de hablar de izquierda crítica, de activismo feminista y

LGTB, de blogs y medios independientes, o de proyectos culturales

ligados a las instituciones.

Son un puñadito de personas, pero van ganando adeptas en su empeño por

construir una Cuba socialista y soberana, fiel a los principios

revolucionarios que guiaron la lucha contra la dictadura de Batista, y

libre de represión y autoritarismo.

En plena eclosión del cuentapropismo a raíz de que Raúl Castro ampliase

el catálogo de profesiones que se pueden ejercer de forma autónoma,

bromean con solicitar a la Organización Nacional de Administración

Tributaria una licencia para activistas por cuenta propia.

Mientras el Gobierno sigue obstaculizando la consolidación de

movimientos sociales independientes, la gente de la órbita del

Observatorio Crítico pide a los colectivos de izquierda de otros países

que abandonen la complacencia hacia el régimen castrista y les apoyen

como el movimiento que puede sacar a Cuba de la pugna entre dos modelos

en crisis, el comunismo estalinista y el capitalismo imperialista.

—–

(*) Leer otros artículos por June Fernandez sobre Cuba en su blog:

http://www.havanatimes.org/sp/?p=68798

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