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Exonerar al único culpable

Exonerar al único culpable
Thursday, May 19, 2011 | Por Jorge Olivera Castillo

LA HABANA, Cuba, mayo (www.cubanet.org) – Las particularidades de la
discriminación en Cuba, generan argumentaciones que desvirtúan la
esencia del problema.

No son pocos los cubanos y extranjeros que niegan la existencia en Cuba
del rechazo social por el hecho de tener la piel más oscura, el pelo
rizado y la nariz chata. Para sustentar su tesis, alegan el aumento de
las parejas mixtas y la relativa visibilidad de negras y negros en
algunas categorías laborales y políticas donde su presencia sigue siendo
ínfima. A modo de ejemplo, mencionan la presencia de negros en algunos
puestos de importancia en las tiendas que operan en divisas, y también
un discreto aumento de de los mismos en el ejercicio de
responsabilidades políticas a nivel nacional.

No obstante, al analizar el contexto más objetivamente, se llega a la
conclusión de que, al margen de ciertos esfuerzos que no llegan a
materializarse en un verdadero avance en esta área, persiste el fenómeno
segregacionista. El cliché de que el es un ser inferior, mal
educado y propenso a perpetrar las peores acciones delincuenciales, se
mantiene como un sello entre una parte significativa de la población.

De ser ciertas tales acusaciones, sería oportuno buscar las causas, y no
sólo el efecto, de una realidad que incidirá en el futuro de la nación,
debido al extenso período en que han prevalecido. Bajo el telón de
decenas de soluciones sin resultados que merezcan un elogio, permanecen
los gérmenes de un mal que el propio sistema reproduce.

A diferencia de otras sociedades, como la norteamericana, donde el tema
del racismo ha sido confrontado y desde hace más de medio siglo ha
formado parte del debate social; en Cuba el ocultamiento del asunto
durante años provocó las actuales complicaciones, proporcionando los
camuflajes tan necesarios para que los racistas hayan preservado su
pensamiento y lo hayan transmitido, abierta o sutilmente, a las nuevas
generaciones.

Hace unos días el economista Esteban Morales, conocido por sus ensayos
sobre el tema y por sus estrechas vinculaciones con el régimen cubano,
ha vuelto a poner el dedo en la llaga, aunque soplando para evitar que
le endilguen el calificativo de contrarrevolucionario.

Morales vuelve a repetir en su que los negros y mestizos "han sido
siempre los de menor calificación, los más desfavorecidos en el plano
laboral, ostentando los peores empleos, las más bajas remuneraciones
salariales y las más bajas jubilaciones".

Precisamente, esas desventajas son el caldo de cultivo para conductas
transgresoras por parte de los afectados, que en Cuba conforman más del
60 por ciento de la población.

Incluso dada la gravedad del asunto, el autor de las evaluaciones
críticas llega a pedir al la implementación de una especie de
" de acción afirmativa" que garantice a este grupo social un igual
acceso a los recursos y servicios, como paliativo para estrechar los
niveles de desigualdad acrecentados a partir de la década de los 90,
tras el cese de los subsidios provenientes del campo socialista.

No es fortuito que los presos comunes en su mayor parte sean de la
negra. Su escasa posibilidad de encontrar empleos bien remunerados,
prácticamente los obliga a dedicarse a actividades fuera de la ley. Este
punto es también tocado por Morales en su ensayo colgado en .

La coherencia de su discurso se rompe a partir de las loas que dedica a
la revolución socialista. No tiene reparos en calificar de
"extraordinariamente humanista" al proceso que rige los destinos de Cuba
desde 1959, además de celebrar los esfuerzos del gobierno por proscribir
el racismo y brindarle igualdad de oportunidades a los negros.

A estas glorificaciones, añade ataques a quienes defienden similares
tesis con respecta a la presencia del racismo en Cuba, pero desde las
filas de la disidencia interna.

Sus duras críticas al exiliado negro Carlos Moore, que sí acusa al
liderazgo cubano como responsable de los problemas raciales, podrían ser
genuinas; sin , dado el contexto en que se emiten pierden el
brillo de la originalidad.

Es preciso valorar positivamente el documento escrito por Esteban
Morales, siempre con la duda de que las diatribas contra Moore y los
críticos independientes de este flagelo, sean una forma de protegerse
ante la dictadura, a la que exonera de culpabilidad siempre que aborda
el racismo y la corrupción.

oliverajorge75@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/exonerar-al-unico-culpable/

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