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Cuba: La estrategia del avestruz.

Cuba: La estrategia del avestruz.
Por Fernando Ravsberg| BBC MUNDO

Un amigo, funcionario del cubano, apenas me dirige la palabra
después de leer el post "El tiempo, el implacable". Pensé que era por
las referencias que hice a los negocios sucios de la burocracia pero me
equivocaba.

Lo que realmente le molestó, igual que a algunos otros cuadros políticos
medios, fue la historia de la anciana recogedora de latas vacías. Es
como si creyeran que basta matar al mensajero para que desaparezcan las
malas noticias.

Una reacción similar se producía en los años 90 con la prostitución.
Mientras miles de jineteras caminaban las calles tras los turistas, los
discursos miraban hacia otro lado y la prensa las convirtió en uno de
sus tantos tabúes.

El "país oficial" las ignoraba con soberbia y desprecio,
responsabilizándolas por su propia miseria. El trovador Pedro Luis
Ferrer fue mucho más justo al decir que la mayor culpa "es de nosotros
que pretendimos negarlas".

Eran los años 90, cuando ningún funcionario "conocía" la santería, el
director del periódico de La Habana exigía que los gay no salieran de
sus casas y no había drogas, racismo ni desigualdades. El socialismo era
un paraíso bajo las estrellas.

Hoy podemos volver a mirar a otro lado cuando un anciano pase junto a
nosotros arrastrando un saco cargado de latas y escribir ículos sobre
lo bien que viven los abuelos pero la estrategia del avestruz no
cambiará la realidad.

"Lo primero que debemos hacer para enmendar un error es reconocerlo
conscientemente, en toda su dimensión", explicó Raúl Castro en la
apertura del Congreso del PCC y hay que aceptar que lleva toda la razón.

Y es muy injusto no reconocer la situación de quienes trabajaron durante
toda su vida y depositaron dinero en las arcas del Estado con el fin de
pasar una vejez tranquila para que al final le digan que su dinero vale
casi nada.

De poco sirvieron los meritos laborales, las agotadoras zafras
azucareras, los años enseñando en las escuelas, sanando en los
hospitales, levantando casas o sembrando campos. Les explican que no se
pueden repartir los recursos que no existen.

Los abuelos entonces continuaron trabajando, algunos maestros jubilados
volvieron a las aulas y los que poseen automóvil propio se convirtieron
en taxistas pero hay otros que no cuentan con tantos recursos
intelectuales o materiales.

Las calles de Cuba se poblaron de ancianos vendedores de periódicos, de
rositas de maíz o de maní. Otros recogen latas vacías, cartones y todo
aquello que los almacenes de materias primas estén dispuestos a comprarles.

Sacan apenas unos centavos para sobrevivir pero tienen que hacer largas
colas de madrugada en los kioscos de periódicos o recorrer hasta
medianoche bares y cafeterías empujando un carrito cargado basura
reciclable.

Aun así se les trata con mano dura. En la provincia de Las Tunas un
jubilado, vendedor ambulante de jugos, fue multado con US$10 por usar
"prendas u otros objetos que constituyan riesgo de contaminación para
los alimentos" ¡Llevaba puesto su reloj!.

Los burócratas poseen la sensibilidad de una roca y, además de las
multas, pretenden quitarles parte de sus ingresos obligándolos a pagar
licencias e impuestos porque tienen la obligación de contribuir como
todos los ciudadanos.

Alguien en este blog dijo que era justo cobrarles porque tienen ingresos
similares a los de un médico o un militar. Quien viva en Cuba sabe que
esa es una falsa verdad, los galenos reciben decenas de "regalos" de sus
pacientes y los militares de las FAR.

Pero ¿por qué se pretende que estos ancianos paguen si a los médicos y a
los militares no se les cobra? Y por último, la más importante de todas
las razones: los jubilados ya trabajaron y contribuyeron suficientemente
con la .

Y lo cierto es que si la sociedad no ha sido capaz de garantizarles el
descanso que merecen, lo menos que podrían hacer es no dificultarles aún
más la vida cuando buscan los recursos mínimos que necesitan para su
subsistencia.

Mientras corta el pelo en plena calle, "Sagua" me asegura que no pagará
licencia ni impuestos porque ya ha pagado bastante durante toda su vida.
Su razonamiento parece justo, sobre todo tratándose de ancianos ya
jubilados y dedicados a trabajos de tan bajos ingresos.

Otro funcionario intermedio me aseguró que no les agrada que sea un
"extranjero" quien toque estos temas. La idea resulta extraña en un país
donde al bajar del avión lo primero que un visitante lee es que "Patria
es humanidad".

Pero, más allá de cualquier prejuicio nacionalista, tiene algo de razón.
Es la prensa nacional quien primero debería darle visibilidad a estos
temas, ayudando a que a las autoridades hagan realidad el espíritu del
artículo 48 de la Constitución.

Al paso que voy, me quedaré pronto sin amigos entre el funcionariado.
Lamento que se ofendan pero mi trabajo es escribir sobre Cuba y eso
incluye a los pobres y marginados porque ellos también son hijos de esta
nación.

http://vozdesdeeldestierro.juancarlosherreraacosta.over-blog.es/article-cuba-la-estrategia-del-avestruz-por-fernando-ravsberg-bbc-mundo-73348779.html

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