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MANIFIESTO POR CUBA

MANIFIESTO POR CUBA

12 de noviembre de 2007
Manifiesto por Cuba

El pasado 31 de octubre Cuba fue políticamente subastada en Nueva York.
Allí, en nombre del cubano, el canciller Felipe Pérez Roque
declaró que ellos, los de arriba, los que jamás han contado con los
ciudadanos ?revolucionarios o no?, estaban dispuestos a "renunciar a la
bandera y soberanía" de nuestro país en aras de una virtual integración
latinoamericana: en realidad una propuesta de anexión disfrazada. El
Foro Debate: El Futuro de la Nación: Diálogo Alternativas y Propuestas
considera estas declaraciones como una ignominia peligrosa e
irresponsable que, manipulando atrevidamente el núcleo básico de nuestra
identidad simbólica y pertenencia nacional, roza los límites de la
traición a los fundamentos de la nación cubana y nos coloca, como país
debilitado por un fallido proceso revolucionario, en los brazos del
primer postor internacional que tenga el dinero y la ambición
suficientes para adquirir la isla con los mejores pretextos. Esas
palabras, que han concitado alarma e indignación en el centro mismo de
la cubanía, reflejan más apego al poder que al imaginario nacional.
Las declaraciones del canciller de una nación que pertenece a todos los
cubanos, no al gobierno, viene precedida de los comentarios hechos en
Venezuela hace más de un año por Carlos Lage Dávila, Secretario del
Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, quien expresó entonces que
Cuba tenía dos presidentes. Luego, Hugo Chávez Frías, el de
aquel país, reiteró en La Habana la ofensa, adelantando el proyecto de
que ambos países formarían una tal confederación de repúblicas
bolivariano-martianas. Estamos así, indudablemente, ante el eje retórico
de una burla irrespetuosa y de un despropósito político que se está
articulando seriamente a espaldas de los pueblos de Venezuela y de Cuba,
y que constituye, en menos de un mes, la tercera humillación y el último
de los ataques que sufrimos en nuestros valores y en las bases de
nuestra nacionalidad. En esta ocasión, desde dentro y disolviendo la
legitimidad histórica más profunda de lo que insisten en llamar
revolución cubana. No caben dudas de que el juego de poder tradicional
en lo que respecta a Cuba ?un puro juego de elites cubanas y
extranjeras que poco han querido entender la cubanidad y que en muchos
casos ignoran nuestra ?, no respeta a los cubanos como nación.
Estamos obligados a ponerle fin a ese destino manifiesto que nos liquida
como proyecto nacional y como ciudadanos con derechos. Las
organizaciones que animan el Foro Debate hacen, por ello, un llamado a
todos los cubanos para detener la subasta de Cuba: el gravísimo proyecto
de desintegración política y simbólica de nuestro hogar que se nos está
proponiendo desde el poder con desprecio y desenfado, y que debe ser
denunciado con todas nuestras fuerzas, nuestras mejores ideas y con la
afirmación de un compromiso moral con nuestro legado.
Durante los últimos 48 años se nos ha venido diciendo que Cuba
necesitaba una revolución para rehacerse sobre las seis claves básicas
de un auténtico proyecto de nación moderna: devolver el país a los
cubanos, rescatar la riqueza nacional, instaurar la justicia social,
fortalecer nuestro espacio simbólico y de valores, alcanzar la
integración , construir la soberanía política del ciudadano y
dimensionar la cultura. Pero a lo largo de estos casi 50 años, estas
seis claves de identidad nacional se están destruyendo.
La revolución ha cerrado Cuba para los cubanos y la ha abierto para los
extranjeros, ha distribuido las magras riquezas de un sistema productivo
inviable entre las elites locales y el inversor foráneo, ha hecho cada
vez más desigual a sus ciudadanos a pesar de la naturaleza pública de
ciertos beneficios, ha reproducido el racismo con la virulencia sutil de
un país oficialmente integrado, ha deshecho la soberanía política de los
ciudadanos en medio del ritual mentiroso de unos sufragios sin
sorpresas, ha sustituido nuestros modelos de identificación y de
valores, colocándonos la simbología violenta de Ernesto Guevara de la
Serna, un extranjero, en el lugar central que debe ocupar la simbología
cívica, ética y humanista de José Martí Pérez, un cubano. Finalmente, ha
reprimido la expresión diversa de la cultura nacional para ofrecernos de
contrabando la idea de una sola cultura cubana, dispersa por el mundo,
precisamente, como resultado de sus políticas intolerantes y represivas
sobre esa misma cultura. En su sentido más profundo, la persistente
identidad entre nación y revolución amenaza con destruir Cuba desde su
interior. La corrupción, la violencia instalada en la conducta del país
y la voluntad de diáspora de cinco millones de cubanos traducen
existencialmente la quiebra de la nación por la lógica de una revolución
indescifrable y caprichosa.
Las opciones para proteger a Cuba se reducen. La continuidad de nuestro
proyecto nacional atraviesa este dilema que todos los cubanos,
independientemente de cómo pensemos, debemos asumir con coraje: o la
nación absorbe a la revolución en lo que muchos consideran su positiva
dimensión social, o la nación perece atrapada por las prácticas
destructivas de las dimensiones política, cultural, económica y de
valores de esa misma revolución. En este sentido, seguirá existiendo
lugar para las máscaras, pero ya, a esta hora, no hay lugar para el
engaño de una retórica nacionalista sin credibilidad, que se empeña en
arrinconarnos en nuestro propio suelo. Los cubanos estamos molestos.
Ante el fracaso, la decisión del gobierno de vender Cuba está tomada;
siempre bajo el atractivo de la utopía latinoamericana. Pero Cuba puede
seguir siendo nuestro lugar de esperanzas si no huimos del desafío. El
Foro Debate propone afrontarlo con tres iniciativas: una campaña
permanente que refleje públicamente con anuncios, pancartas, graffitis,
o cualquier soporte material y simbólico, la consigna de que Cuba no se
subasta y que comprende la distribución masiva de este Manifiesto por
Cuba; un debate en todas las capitales de provincia sobre los valores de
la nación para el futuro; y el lanzamiento del proyecto Nuevo País, la
reunión de académicos, intelectuales y expertos que nos ayudarán a
pensar un proyecto para Cuba desde el conocimiento y la cubanidad
auténtica. Cualquier otra iniciativa es de seguro necesaria, siempre en
el entendido de que la batalla por la nación se gana en las mentes, en
una batalla de largo plazo que exige la incorporación sólida de unos
valores nacionales empobrecidos, que se han venido forjando por más de
300 años y que son patrimonio, no de un partido político singular, sino
de todos los cubanos.
Concertación Pro Diálogo y Reconciliación
Arco Progresista
Fernando Sánchez López
Manuel Cuesta Morúa
Antonio Torres Justo
Leonardo Calvo Cárdenas
Carlos Aitchenson Guzmán
Denia Rodríguez del Toro
Ignacio Padrón Navarro
Wilmer González Rodríguez

Mayra
Sánchez Sorí
Alianza por una Nueva Nación
Leonardo Padrón Comptiz

Reinaldo Gante Hidalgo
Grupo Mediático Consenso
Rafael Ávila Pérez
Juan Lázaro Besada Toledo
Carlos Miyares Falcón
Gilberto Figueredo Álvarez
Carlos Ríos Otero
Zoimara Menéndez Simeón

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=12562

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