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LOS NEGROS: ¿SE EQUIVOCÓ EL COMANDANTE?

LOS NEGROS: ¿SE EQUIVOCÓ EL COMANDANTE?
2007-04-22.
Asdrúbal Caner Camejo

"Tengo, vamos a ver,/ que siendo un / nadie me puede detener/ a la
puerta de un dancing o de un bar./ o bien en la carpeta de un hotel/
gritarme que no hay pieza (…)".

No voy a bordar este asunto desde el punto de vista político. Es
demasiado serio, demasiado complejo y tan sumamente importante para la
nación cubana, que se necesitan las herramientas de la sociología, la
antropología, etnografía, la historia, las estadísticas y otros métodos
científicos para comprenderlo, y buscarle soluciones apremiantes y
definitivas. Trataré de acercarme al tema, en varios artículos.

La Premio Nobel sudafricana Nadime Gordimer, el ex de ese
país, Nelson Mandela, el actor norteamericano Danny Glover, el Pastor
Lucius Walker y otras luminarias negras del jet set internacional apoyan
al dictador cubano, y visitan a menudo la isla.

No se cansan de loar al vetusto dictadorzuelo antillano. Desde luego,
los que le atienden en la nomenklatura, no le hablan de los Mandelas
cubanos. No conocen a Pelletier, Vladimiro Roca, Jorge Luis García Pérez
(Antúnez), Dr. Oscar E. Bisset, Guillermo Fariñas y otros cientos. No
saben que en las inmundas pocilgas de las ergástulas cubanas, se pudren
de enfermedades miles de Maceos y que, cada día, el movimiento disidente
cubano crece con cientos de jóvenes negros.

En sus lujosas visitas a Cuba, no se dan cuenta que la Policía de La
Habana –y en todo el país– sólo detienen, registran y le piden
identificación, a los jóvenes negros. Tampoco se les ocurre preguntarse
por qué el 90% de los "privilegiados huespedes" de las cárceles cubanas,
son negros.

No tienen idea, ni se preguntan, porqué el profundo problema racial en
Cuba, fue dejado fuera de la agenda del Gobierno durante los últimos 48
años y, sólo en los últimos dos años, se han emprendido estudios serios
sobre un tema tan complejo y tan importante para la nación cubana, una
nación orgullosamente mestiza.

¿Conoce el Sr. Danny Glover a Celia Cruz? ¿Conoce lo que le pasó cuando
se muerieron sus padres en Cuba y F. Castro, su adorado líder, le
prohibió entrar en Cuba, para decirle el último adios a sus seres amados?

Pero, no son sólo estas celebridades las que callan. Los novísimos
instrumentos de los comunistas y la izquierda internacional, las ONG,
han callado durante todo este tiempo, los depravados abusos contra la
población negra y mestiza cubanas.

¿Será que el racismo de la "izquierda" es un racismo bienvenido? Hagamos
un poco de historia. El racismo contra los negros en Cuba proviene de su
condición de esclavos. La esclavitud fue la base económica,
sociopsicológica e ideológica para la marginalización de la población
negra en Cuba y América.

El campanazo de La Demajagua en 1868, la libertad de los esclavos y su
casi masiva incorporación al Ejército Libertador en su lucha contra
España, no bastó para eliminar las degradantes prácticas racistas de la
sociedad cubana de la colonia. Tampoco lo fueron las fogosas predicas de
José Martí, quien dijo que "Cubano es más que y más que negro".

La existencia de más de 14 generales negros, dentro de ellos la
emblemática figura de Antonio Maceo y su familia, tampoco terminó esas
manifestaciones.

Pero, algo se estaba moviendo desde 1790. Entre esta fecha y 1880 se
estaba produciendo un extraordinario proceso de fusión del alma cubana:
el mestizaje cultural, una imparable eclosión de la más profunda
naturaleza del ser cubano, que tendría sus tempranas manifestaciones en
la música de Manuel Corona, Sindo Garay, los Matamoros y otros
ejemplares de la Trova clásica de la isla.

A ese raigal fenómeno de la nación cubana, su más célebre sabio,
Fernando Ortiz, le dio el nombre de tranculturación. El autor del
Contrapunteo cubano del tabaco y del azúcar señalaba lo siguiente:

"Entendemos que el vocablo transculturación expresa mejor las diferentes
fases del proceso transitivo de una a otra, porque éste no
consiste solamente en adquirir una cultura, que es lo que en rigor
indica la voz anglo-americana aculturación, sino que el proceso implica
también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura
precedente, lo que pudiera decirse una parcial desculturación, y además,
significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que
pudieran denominarse neoculturación." (Ortiz, 1978:96).

En 1898, la intervención armada de EE.UU. y la firma del Tratado de
París, desvirtuaron y segaron los causes de una verdadera integración
nacional. Las tierras y propiedades de los cubanos incorporados al
Ejército Mambí, que se habían repartido a los españoles, no fueron
devueltas y los empresarios norteamericanos, ni cortos ni perezosos, se
adueñaron de miles de caballerías de las mejores tierras e invirtieron
en todos los sectores de la economía nacional. Resultado del saqueo: los
verdaderos ganadores de la larga guerra del pueblo de Cuba contra
España, fueron… los españoles y los pieles rojas del Norte.

La mayoría de los generales mambises y la totalidad de los negros
combatientes, se quedaron fuera del reparto. Ese es el genuino y
verdadero fundamento, del racismo que vendría en plena época
republicana, una verdadera afrenta contra la dignidad de todo el pueblo
de Cuba.

Según Dominga González Suárez, "en 1899 existían un total de 14,339
fincas cuyos propietarios eran personas de color. Estas fincas abarcaban
2,935,07 caballerías. El tamaño promedio de las fincas era de 0,2
caballerías, correspondiéndole a cada habitante de color de las zonas
rurales 0,008 caballerías.

Mientras, había un total de 43,635 fincas de propietarios blancos, con
un área total de 23,007,47 caballerías. El tamaño de las fincas era de
0,53 caballerías, lo que representaba más del doble que el de los de
color. A cada habitante blanco de las zonas rurales les correspondía
0,031 caballerías, que es cuatro veces más que lo correspondiente a los
de color" (La discriminación racial en el campo cubano. de
Granada. España. 2004).

Las procupaciones del Gobierno cubano –sobre todo a partir del
alzamiento de los negros en 1912- aceleró la inmigración de españoles y
otras personas blancas, para "blanquear" a Cuba, pues para 1899, el 32,1
de la población era negra.

La introducción de decenas de miles de braceros antillanos –Haití,
Jamaica, Curazao y otras islas– para trabajar en las cosechas azucareras
y otros trabajos agrícolas, incrementó el número de precaristas y
aparceros y redujo la tasa de propiedad correspondiente a los negros en
el campo cubano. Creció la marginalidad y la discriminación racial
contra los negros. Ningún otro grupo racial en Cuba, enfrentó tal
discriminación.

Entre los años 1902-1940, período en el cúal entran a Cuba las compañías
americanas y las migraciones blancas, la tenencia de t
ierras de los
negros, decreció significativamente y para 1953, habían más de 200,000
precaristas y aparceros, la mayoría de los cuales eran negros.

La época republicana, por ello, no resolvió este problema. A pesar de
que, entre las clases trabajadoras, el racismo era más escondido, en las
clases ricas era una verdadera pandemia, sismosis de la rampante
discriminación racial en EE.UU.

La situación habitacional de los negros era la expresión más depravada
de esta discriminación. Ellos eran la mayoría de los pobladores de los
barrios marginales, como Las Yaguas en La Habana, La Manzana de Gómez,
Chicharrones, Mejiquito en Santiago de Cuba.

Los negros cubanos tuvieron que luchar muy duro para alcanzar, en los
años 50, un nivel de vida mejor en las ciudades. Eran una minoría, pero
se hicieron profesionales, técnicos, obreros especializados, y muchos
llegaron a formar parte de la clase media cubana.

A pesar de que la Constitución de 1940 prohibía cualquier tipo de
discriminación racial, en la práctica, era papel mojado. Los grandes
clubes y hoteles lujosos, eran para blancos. Los negros tuvieron que
crear sus propios clubes y salones. La figura paradigmática de Antonio
Maceo estaba en todas partes. Su imagen era idolatrada por millones de
cubanos como "El Titán de Bronce".

Pero ese mensaje no caló lo suficiente en la psicología y los caracteres
más profundos del alma cubana. Y esa, es una asignatura pendiente, de
honor y justicia histórica, que tiene por delante el bellísimo pueblo de
mi isla.

les dio casas, alguna tierra, educació y . En el
próximo capítulo de esta historia, veremos el precio que tuvieron que
pagar. No es con migajas que se resuelve este problema, deimportancia
capital para la Nación de Maceo, Martí y Gómez.

Asdrúbal Caner Camejo, Representante del PSC en Canadá.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=9908

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